EE UU: Un país como la torre de Babel

En Estados Unidos no deja de crecer el número de hogares en los que se habla un idioma distinto del inglés. El español, claro, se lleva la palma, pero también crecen el chino, el árabe y el vietnamita.

Casi 68 millones de estadounidenses hablan en sus hogares y con su círculo íntimo en un idioma distinto del inglés. Por supuesto, destaca el español, con 41,5 millones de hablantes, pero hasta otra media docena de lenguas están presentes en la vida cotidiana del Imperio. El chino, con tres millones y medio de usuarios, es el más pujante después del castellano y uno de los que más han crecido en los últimos ocho años. Le siguen el tagalo, el vietnamita y el árabe. También el francés lo usan más de un millón de residentes en Estados Unidos, pero está decreciendo, como el ruso o el alemán, que llegó a ser la lengua extranjera mayoritaria. Estos datos proceden del Centro para Estudios de la Inmigración (CIP), que utiliza como fuente el Censo nacional, y revelan que el número de hogares en Estados Unidos que mantienen la lengua de origen se ha triplicado desde 1980, con el español como factor más determinante. Desde 2010, el número de hispanohablantes ha aumentado en cuatro millones y medio, muy por encima de los 663.000 que ha sumado el chino en el mismo período o el árabe, con 394.000 personas. Un caso significativo es que el vietnamita no deja de crecer desde la década de los 70 del pasado siglo. Se trata de una emigración muy joven, pero sostenida, que en los últimos ocho años ha aumentado en 161.000 personas y ya está a punto de superar a los filipinos. La distribución territorial de este mosaico idiomático viene condicionada por los altos porcentajes de castellanohablantes. Así, en California el 45 por ciento de sus habitantes utiliza un idioma extranjero en el hogar, que el caso de la ciudad de Los Ángeles, sube hasta el 59 por ciento. En Nueva York, el porcentaje de los residentes que utilizan un idioma extranjero en casa es del 49 por ciento, y en Houston del 50 por ciento. Volviendo a los estados, Texas, Nuevo México y Nueva Jersey se mueven entre el 36 por ciento del primero y el 32 por ciento del último. También existen «islas» como Chicago, donde más de un tercio de la población, casi toda de origen hispano, sólo se expresa en inglés fuera de casa.