El Louvre de Abu Dabi, con acento español

La constructora San José se adjudica parte del contrato

Vista de la recreación del proyecto de Nouvel
Vista de la recreación del proyecto de Nouvel

Madrid-Aunque los vientos no soplen demasiado a favor y el sector de la arquitectura sea uno de los más duramente castigados en España por la crisis, la constructora San José, S.A. está de enhorabuena al conseguir adjudicarse un contrato de 505 millones de euros para construir el futuro Louvre en la que quiere ser la meca del arte de Emiratos Árabes. En 2015 se inaugurará. La compañía gubernamental para la promoción del turismo y las inversiones (Tourism Development & Investment Company, TDIC) ha anunciado que se trata de un consorcio dirigido por Arabtec y que incluye, además, a Oge Abu Dhabi (del grupo del ex primer ministro libanés Rafic Harrir). La empresa gallega está presidida por Jacinto Rey y participa con un 33,3 por ciento, la misma proporción que los socios que la acompañan en este viaje. Según el calendario, la construcción del edificio se completará en 2015, cuando se transforme en una isla propia. De su presidente, Jacinto Rey, apenas se conocen datos que no sean los estrictamente laborales (fue profesor de Matemáticas en un colegio de Pontevedra, es una apasionado del mar, la astronomía, el cine y los libros antiguos; en 1980 entró en la empresa que ahora dirige y la convirtió en la séptima constructora nacional). San José es una de las más importantes constructoras españolas, aunque a la hora de facilitar datos se muestran herméticos.

Cultura o poder

¿Cómo será la apariencia de este nuevo centro de arte? El Louvre lleva impresa la espectacularidad en cada centímetro de su construcción, pues Jean Nouvel ha planteado su edificio principal como una inmensa seta a modo de techo, una obra de ingeniería única que permitirá que el sol se filtre a través de sus paredes. Reunirá arte de todas las épocas y el islámico ocupará un lugar sobresaliente. El plan del museo es lograr tener una colección propia en la década siguiente a su inauguración. El uso del nombre del Louvre tiene una vigencia de treinta años.

Sin embargo, Nouvel no será el único arquitecto «high tech» que deje su impronta en la denominada «isla de la felicidad» amiratí, Saadiyat. El octogenario autor del Guggenheim de Bilbao respiraba aliviado al saber que la sucursal del Guggenheim de Abu Dabi se materializará y se inaugurará, después de importantes retrasos provocados por la situación económica actual, en 2017. «La ciudad me parece que tiene muchas posibilidades y he decidido venir más por aquí para empaparme de sus tradiciones y costumbres. Hay mucho por descubrir. Lo que más deseo es poder verlo terminado y no morirme antes», dice. El tercero en liza, Norman Foster, completaba la reunión de lujo. Él es el encargado de levantar el Museo Nacional Zayed, que se abrirá en 2016. Los tres centros de arte que convertirán a la isla de Saadiyat en la capital del arte llevarán su firma: el Guggenheim lo levantará Ghery; el Louvre llevará el diseño de Jean Nouvel; y Foster creará el Museo Nacional Zayed, triángulo al que se sumarán Zaha Hadid, autora del Centro de Artes Escénicas, y el japonés Tado Ando, autor de otro edificio monumental. ¿Se trata de crear cultura de forma artificial? Para el museólogo John Coppola, el caso del Guggenheim de Bilbao, por ejemplo, es «único»: ha tenido un gran éxito allí, «pero cuando se ha intentado imitar en otros lugares ha resultado un fracaso. En los países árabes están construyendo museos como símbolos nacionales y para atraer turistas, y estoy seguro de que muy poca gente va a ir a Qatar o Abu Dhabi a visitar museos o a hacer turismo cultural. Deben crear un modelo propio. Es importante que el museo participe en la sociedad. Durante siglos ha sido una entidad aislada, y tiene que adoptar un papel más activo y público respecto a la comunidad en la que está inmerso. Un amigo me dice que un museo tiene que ser un lugar seguro que te dice «bienvenido». Bienvenido para hacer cualquier cosa: sentarse, tomar un café, aprender de los cuadros...». Rosina Gómez-Baeza desconoce cuál será el futuro de estos macrocentros de arte y se interroga sobre si podrán perdurar o han de entenderse como un símbolo de poder puro y duro: «Esperemos y veamos qué sucede».

Luz, agua y desierto

El Guggenheim estará formado por cuatro pisos con diferentes alturas. Ghery ha querido que los elementos clave de la zona, la luz, el agua y el desierto, estén muy presentes. Sus salas albergarán arte moderno y contemporáneo, con especial hincapié en la cultura y las influencias de la tradición árabe, islámica y de otras zonas de Oriente Medio dentro de los siglo XX y XXI. Zaha Hadid será la autora del Centro de Artes Escénicas, una casa majestuosa para el teatro, la música y la danza, junto con un espacio dedicado a la creación experimental y una Academia de las Artes. La naturaleza ha sido la fuente de inspiración para esta profesional angloiraquí.

Norman Foster es el encargado de levantar el monumento al fallecido jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, presidente fundador de los Emiratos Árabes Unidos.

Primera compra: un Picasso

Un continente al que hay que dotar de contenido. La lección la han aprendido bien en los Emiratos Árabes. Recientemente se conocía la primera compra que se ha realizado para que ocupe una sala del Louvre de Nouvel. Nada menos que un Picasso, «Retrato de una dama» (en la imagen), que nunca había sido expuesto hasta ahora y que formará parte de la colección permanente del centro. El cuadro, pintado en 1928, sólo era conocido hasta ahora por una mención en un libro del historiador del arte John Richardson, que aseguraba que la mujer representada en el mismo era la modelo Natalie Peley, nieta del zar Alejandro II y esposa del modisto Lucien Lelong. El lienzo se puede contemplar ya en la exposición «Nacimiento de un museo», que se celebrará en el Distrito Cultural de la isla de Saadiyat, próximo a la capital del emirato. El precio de la obra y a quién se ha comprado permenecen en secreto.