El personal Temirkanov

Obras de Ravel, Elgar y Prokofiev. Piano: Javier Perianes. Mezzosoprano: Ekaterina Gubanova. Orfeón Donostiarra. Orquesta Filarmónica de San Petersburgo. Director: Yuri Temirkanov. Auditorio Kursaal. San Sebastián, 17 y 18 de agosto 2015.

Uno de los platos fuertes de la actual Quincena era sin duda la presencia en ella de la Filarmónica de San Petersburgo, con Temirkanov a su frente, en dos conciertos, en uno de los cuales participaba también el siempre admirado Orfeón Donostiarra. Este coro tiene una actividad grande en una muestra que ve con mayor esperanza su futuro tras la caída de Bildu del Ayuntamiento. La Quincena no sólo espera que dejen de reducirse las aportaciones públicas, sino también encontrar interlocutores para quienes financiarla no sea «patrocinar a los ricos». No hay que confundir la cultura con el poder pecuniario, y por 18€euros se ha podido disfrutar de ambos conciertos. Ojalá se recupere también el espíritu tan especial que tenía antes la muestra, de la que no sólo nos considerábamos partícipes sino incluso la sentíamos como algo nuestro.

El primero de los dos conciertos mostró ya la personalidad del director por encima del repertorio que interpreta. Así, las «Variaciones Enigma» tuvieron una lentitud especial, que dotó de mayor majestuosidad a las variaciones más sosegadas, como «Nimrod». Las sutilidades ravelianas no acaban de encajar con las contundencias rusas y a la suite de «Ma mère l’oye» le faltó poesía. Afortunadamente, ya se han superado las precipitaciones de Temirkanov en el primer tiempo del «Concierto para piano en sol mayor» que tanto hicieron sufrir a Javier Perianes en Las Palmas hace meses. No en vano han vuelto a tocar juntos la obra en Tenerife, San Petersburgo y Santander. Perianes está en un gran momento, sobrevolando el virtuosismo técnico para convertir la expresividad y comunicación en sus mejores armas. Precioso el «Adagio assai».

Sorprendentemente no se alcanzó el pathos esperable en «La muerte de Tybaldo», del «Romeo y Julieta» de Prokofiev con el que se cerraron en punta los extractos elegidos por el maestro ruso. Sí en cambio en la cantata «Alexander Nevsky», con una espectacular «Batalla sobre el hielo» a la que siguió el sentido canto de la mezzo, que no contralto, Ekaterina Gubanova en «El campo de los muertos». El Orfeón Donostiarra, que acaba de ser invitado el verano próximo en Lucerna por Chailly para una «Octava» malheriana, bordó una parte que conoce bien y a la que bastó el ensayo de por la mañana dada la profesionalidad de ambos conjuntos. El ruso, por cierto, sin escatimar plantilla, con diez contrabajos en varias de las partituras. Fueron, como estaba previsto, platos fuertes de una programación que tiene hoy una cita importante en la versión en concierto de Mendi «Mendiyan» de Usandizaga.