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“Franco, ese hombre”: el documental con el que TVE “enterró” al dictador

El filme laudatorio de José Luis Sáenz de Heredia se emitió en “prime time” en la tarde del 20 de noviembre de 1975 sustituyendo a la cinta “Satán nunca duerme”

El filme laudatorio de José Luis Sáenz de Heredia se emitió en “prime time” en la tarde del 20 de noviembre de 1975 sustituyendo a la cinta “Satán nunca duerme”

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Aquellos españoles del 20 de noviembre de 1975 se levantaron ya con la certeza, emitida por radio y tele, de que el dictador Francisco Franco Bahamonde había dejado de respirar. Así lo constataba, desde las 5.25 horas, un comunicado oficial, al que seguirían el certificado del doctor Vicente Pozuelo y el comunicado del ministro de Información y Turismo, León Herrera. A las 10.00 se produjo el ya célebre “Españoles, Franco ha muerto” de un abatido Arias Navarro, presidente del Gobierno.

En las calles, silencio y crespones negros. En los niños, en muchos de ellos, el secreto regocijo de poder permanecer aún bajo las sábanas. En los quioscos, mientras, fotografías solemnes del hombre que “trajo la paz a España”. Pero, ¿qué hace todo un país durante el día en que, de repente, el hombre que sostiene el régimen bajo el que viven y llevan viviendo casi 40 años, desaparece? Pues, entre otras cosas, permanecer pegados a la televisión.

Aquel 20 de noviembre hubo un obvio baile en la parrilla, que venía ya produciéndose desde el día anterior. Por la tarde, en horario de “prime time”, millones de españoles asistieron a la proyección de un documental que, curiosamente, sustituía al filme previsto inicialmente, “Satán nunca duerme” (Leo McCarey, 1962). “Franco, ese hombre” se había estrenado en 1964 pero era lo más parecido a una biografía autorizada por el Generalísimo con lo que podía contar RTVE en aquellos instantes críticos.

La cinta dirigida por José Luis Sáenz de Heredia, uno de los cineastas predilectos de Franco, pretendía ofrecer una imagen aperturista y cercana del hombre detrás del jefe de Estado. Desde los mismos créditos vemos, con música alegre de cascabeles, a un Franco que, en imágenes consecutivas, ríe, caza, pesca, saluda a toreros y futbolistas, pinta en el campo... A partir de ahí se desarrolla la crónica de la vida y milagros (de lo épico a lo cotidiano) de este hombre “rectilíneo”.

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“Franco, ese hombre” se concibió como uno de los fastos de los XXV Años de Paz, que conmemoraban, como apunta la voz en off, esa nueva España posterior a “todo eso tan triste que ya hace muchos años que pasó”. El cine aún era el instrumento prioritario de propaganda frente a una televisión aún minoritaria. El estreno en salas fue un éxito y en 1971, RTVE adquirió los derechos y comenzó a proyectarlo en onomásticas del dictador y, como ya hemos visto, ocupó la parrilla de tarde del día de la muerte de Franco.

Franco ya había colaborado en 1941 con José Luis Sáenz de Heredia en “Raza”, cuyo argumento había escrito el propio Generalísimo bajo el seudónimo Jaime de Andrade. Sáenz de Heredia ocupó cargos oficiales durante el franquismo, entre ellos director de la Escuela Oficial de Cine. Aunque en “Franco, ese hombre” contó con una gran libertad de producción (no en balde, era un adepto al régimen), al final de documental aparece el propio Franco viendo la propia obra sobre su persona.

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Y como curiosidad, en los créditos, como segunda unidad de cámara, figura un hombre llamado a convertirse en el más prolífico de nuestra industria: Mariano Ozores.