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Javier Gómez y Gustavo García: «La arqueología existe para dar sentido a la Historia»

La revista «Desperta Ferro» dedica su cuarto número al mundo de las excavaciones, los yacimientos y todo lo encierran bajo tierra

Enfermedad por la Historia. De la sana, de la que da envidia. Eso es lo que desprenden los cuatro gerifaltes de «Desperta Ferro», Javier Gómez, Carlos de la Rocha, Alberto Pérez y Gustavo García, que se une al equipo como director de la nueva cabecera: «Arqueología e Historia». Uno de esos proyectos que les apetecía hacer y que se pueden permitir el lujo de llevar a cabo porque lo valen, porque su idea de crear números monográficos en cada una de sus publicaciones ha calado entre sus adeptos. Eso de profundizar de la mano de los mejores expertos internacionales en cualquier tipo de efeméride político-militar. Ya son cuatro las publicaciones bimensuales que acumulan en apenas cinco años de andadura.

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–¡Quién dijo crisis del papel!

–Javier Gómez: Nos ha tocado un sector que vive la tormenta perfecta porque se junta el mal momento económico con el bajón del formato papel y la irrupción de lo digital. Más la doble competencia de internet: piratería y los contenidos gratuitos. Muchos pueden decidir no gastarse los siete euros porque ya encontrarán información por ahí, pero el problema de la red sabemos que es la ausencia de filtros. No nos ceñimos a una visión muy tradicional, sino que tratamos la historia social, la vida cotidiana, las mentalidades, la economía...

–¿No había espacio en las otras cabeceras para la arqueología?

–J. G.: Fundamentalmente somos historiadores y nos interesa verlo todo desde un punto de vista muy integral. Había muchos temas que nos dejábamos fuera, y lo que nos planteamos es hacer una revista sin límites en cuanto los asuntos a tratar, con el mismo eje conceptual de siempre.

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–El número 1 está dedicado a la cultura ibérica, ¿por qué empezar por la Península?

–Gustavo García: Es un tema autóctono que da para mucho y la investigación en España ha profundizado bastante en ello. Y gracias a la arqueología se ha dado un salto cualitativo en los últimos cien años para conocer nuestra historia.

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–Después vienen Roma, «La Mercedes», Egipto...

–G. G.: La arqueología permite tocar todos los palos y hacerlo de manera que te explique lo pasado, desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna. No tiene límites en sí. La arqueología existe para dar sentido a la Historia.

–¿Qué viene a aportar esta publicación que no haya en el mercado?

–J. G.: Viene a tapar un hueco vacante en los quioscos porque en el pasado sí hubo una revista dedicada a la arqueología, pero ya no existe. Cubrimos el espacio de la alta divulgación con una publicación que suponga un aporte en mayor profundidad para un público que no tiene por qué ser especializado.

–¿Qué tiene la Historia para enganchar al público?

–G. G.: Nos interesa indagar sobre nuestro pasado, sobre quiénes somos. Pero la arqueología mucho más, me encontrado a muchísima gente que, cuando se entera lo que haces, dice que les hubiera gustado dedicarse a ello, que siempre han lo soñado.

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–Ahí Indiana Jones hizo mucho bien.

–G. G.: Y mucho mal.

–Por ejemplo...

–G. G.: Contribuyó a potenciar este mundo, pero también le dio una imagen de la aventura que no existe.

–Vamos, que casi se os ha obligado a ir con sombrero y látigo.

–G. G.: Justo.

–J. G.: Bueno, el sombrero sí, pero el látigo lo cambian por la piqueta, la brocha y se dejarse las rodillas cada verano en los yacimientos.

–Y metidos en la piel del señor Jones, ¿cuál es ese descubrimiento con el que sueñan?

–G. G.: Pufff... Queda absolutamente de todo por encontrar, sólo conocemos pinceladas de la Historia. Me costaría muchísimo decantarme por uno.

–J. G.: Sin decir que no sería fantástico encontrar la tumba de Alejandro Magno, el fin de la arqueología no es ése, sino conocer el pasado y la interpretación que se puede sacar de ahí.

–Dejamos vacío el hueco del hallazgo de sus vidas y nos venimos más cerca. ¿Ayudará el descubrimiento del cuerpo de Cervantes a potenciar otras búsquedas?

–G. G.: Ésa era una cuestión más mediática que otra cosa porque la información que sacan de ahí es nula. En el sentido de impulsar otros proyectos la propaganda siempre es buena. Esto es como todo, porque ya sabemos que a lo que es Cultura se le da la patada.

–Ustedes que son expertos, ¿cómo sienta lo que está ocurriendo con el Estado Islámico y la destrucción de patrimonio milenario en Siria e Irak?

–G. G.: Igual que a todos, es una barbaridad absoluta, aunque la Historia está repleta de acontecimientos similares. Por eso tiene sentido la arqueología, porque hay que indagar acerca de lo que somos y con todas estas cosas se van perdiendo datos. Un expolio significa perder mucha información.

–Otro punto candente, ¿qué hacer con aquellas piezas que se trajeron a Occidente? ¿Devolverlas a su lugar de origen?

–G. G.: Depende de la conservación y divulgación del patrimonio, pero desde mi punto de vista cada país debe tener el suyo, aunque a nosotros nos resulte más cómodo tenerlo cerca, en nuestros museos.

–J. G.: Sin pretender abogar por un lugar u otro, el patrimonio es de la humanidad. No sé hasta qué punto es propiedad de un país.

–Vamos a cerrar con un tema más agradable. Otra de las secciones de la nueva revista es la de proponer viajes y recorridos a los lectores, propónganme uno.

–J. G.: Elegiría la Sicilia griega. Tienes de todo, es un microcosmos de culturas. Por ahí han pasado griegos, romanos, fenicios, cartagineses, ostrogodos, musulmanes, normandos...

–G. G.: Iba a decir justo el mismo.

–Y para colmo un volcán, por si había pocos alicientes.

–G. G.: Sí, tiene un contenido muy relacionado con los mitos antiguos. El Etna era una entrada al infierno por lo que hubo mucho culto a sus divinidades.

–¿Desmonta muchos mitos esto de la arqueología?

–G. G.: Sí, de eso se trata.