Juan del Val: «Prefiero los personajes femeninos, los escribo mejor»

El periodista todoterreno ha recibido el Premio Primavera de Novela 2019 por «Candela» (Espasa), su segunda entrega en solitario.

Foto: David Jar
Foto: David Jar

El periodista todoterreno ha recibido el Premio Primavera de Novela 2019 por «Candela» (Espasa), su segunda entrega en solitario.

Juan del Val ha trabajado en prensa, radio y televisión y ha escrito varias novelas. El pasado febrero recibía el Premio Primavera de Novela 2019 por «Candela» (Espasa), su segunda entrega en solitario. Según el jurado, elegida por «su sentido del humor, su frescura narrativa y su friso de personajes». Candela es una mujer de cuarenta y pocos con una vida normal, acostumbrada a la soledad, muy observadora y un ácido sentido del humor. Es camarera de «El cancerbero», un bar que regenta junto a su abuela y a su madre tuerta. Un bar de barrio por el que, a través de sus clientes, «pasa la vida entera».

–«Bares, qué lugares...»

–Creo que en ellos está toda la vida, es más, muchas de las cosas divertidas o importantes que pasan, se inician en un bar.

–¿En este caso es un personaje más?

–Es el centro neurálgico de las relaciones, por tanto, otro personaje más que interactúa con la protagonista, su madre y la abuela. Sin él no se entendería bien «Candela», todo lo que le pasa sería complicado de entender en otro escenario.

–¿Cómo puede meterse uno en la piel y en el alma de una mujer siendo un hombre?

–Una de las cosas que más orgullo me pone es que la lean mujeres y digan que parece escrita por una mujer. Todo lo que he observado de ellas por dentro y por fuera creo que me ha servido para convertirme en una durante un tiempo.

–¿Se ha asesorado o es fruto de su observación?

–Ambas cosas. Todo lo que le pasa a ella le ha ocurrido a mujeres, pero yo me nutro de la observación, soy habitante de la calle, del metro, de los bares...y escribo de lo que vivo y de lo que me pasa.

–¿Es más rico el universo femenino para escribir?

–Me interesan más las mujeres que los hombres, por tanto prefiero los personajes femeninos y, en general, creo que los escribo mejor. En esta novela ganan las mujeres. A mí me fascinan, cómo sienten, cómo viven las cosas...hasta estéticamente y esto desde niño, siempre he tenido más amigas que amigos.

–¿Puede llamarse una novela feminista?

–No, esto no tiene nada que ver con el feminismo porque Candela no tiene tiempo de pensar si es feminista o no, ella está intentando llevar su vida, no está en estas cosas.

–De haber algo suyo, ¿en qué personaje sería?

–Tengo cosas de todos, pero yo soy Candela, me parezco mucho a ella, salvando las distancias, claro. Bastantes veces en mi vida me he visto sobrepasado por los acontecimientos como ella.

–¿Pueden estas mujeres ser cualquiera de las que conocemos?

–Uno de los secretos de esta novela tiene que ver con la identificación, es muy fácil empatizar con Candela, una mujer que comete errores, enormemente honesta, con sentido del humor y, aunque pase desapercibido, maravillosa, una de tantas mujeres que podemos encontrar en esos lugares que habitamos.

–¿Hay muchas mujeres maravillosas que no saben que lo son?

–La mayoría, porque han aguantado mucho peso social, familiar, laboral, han pasado penalidades y al final son las que mueven el mundo. De barrio, de pueblo, de familia, el mundo está lleno de mujeres maravillosas que no lo saben porque nunca nadie se lo ha dicho, ni se ha valorado lo que son y lo que hacen.

–Destaca un omnipresente sentido del humor.

–Sí, el de saberse reír de uno mismo, si no eres capaz de esto no tienes sentido del humor. Para mí es vital y un síntoma de inteligencia, si miras con humor las cosas, todo es distinto. Creo que te puedes reír de todo, salvo del dolor.

–Hasta de la muerte.

–Es que nos la tomamos demasiado en serio, quizá por miedo. Las muertes absurdas siempre me han interesado. No todo el mundo muere heroicamente salvando vidas, hay mucha gente que muere de forma ridícula y me apetecía contarlo. Aunque suene mal, a veces viene bien una muerte.

–También aparecen el maltrato y los abusos.

–Soy feminista desde siempre y lo que pongo de manifiesto en los más jóvenes es que el machismo no solo es cosa de hombres, también se da en las chicas, y esto provoca desolación. Además de machistas, posesivos. Ese concepto de, «eres mía o mío», me parece muy peligroso y preocupante.

–¿Por qué le cambia la vida a Candela?

–Es una mujer que cambia absolutamente, que evoluciona desde el principio al final, manteniéndose en el mismo sitio. La vida nos cambia cuando cambiamos la mirada, la manera de ver las cosas, de enfrentarnos a ellas. Como ella dice, «de vez en cuando todo puede empezar de nuevo», que para mí es un lema vital.