La globalización en el oído

Plataformas como Spotify se han hecho un hueco en el día a día de millones de jóvenes de todo el mundo. Un ejército de atento a lo último –o no– que paga por oír algo que le haga feliz

Lo cierto, lo primero que se ha de decir sobre esta plataforma de música es que cuando Usted lea estos datos de éxito de Spotify las cosas ya habrán cambiado. A mejor sin duda para ellos. En tan solo 5 años, Spotify ha multiplicado por siete su número de usuarios. Según los datos de la compañía, en junio de 2018 la plataforma contó con 180 millones de usuarios activos, de los que 83 millones son suscriptores de pago. Un nuevo mundo de músicas que está en permanente evolución.

De hecho, Spotify necesita continuar añadiendo suscriptores para hacer feliz a Wall Street mientras compite con Apple por dominar la forma en que el mundo escucha música. La firma sueca que emplea a más de tres mil personas en todo el mundo tiene ante sí el desafío de crecer en mercados hasta ahora que son una pura incógnita. Mientras en Europa o Norteamérica muchos jóvenes pueden disponer de unos pocos dólares o euros con los que hacer frente y pagarse sus gustos musicales, la cosa cambia ante mercados tan «difíciles» como los países árabes, India o algunos de Suramérica o el sudeste asiático.

En 2023, se espera que alcance los 53 millones en Asia, Oriente Medio y África, frente a los 11 millones logrados en 2018. Respecto a México, por ejemplo, Spotify ya contaba en 2016 con una cuota de mercado del 64,1% en el mercado mexicano de música en streaming, muy por encima de Google, con un 12,3% y de Apple, con un 8,1%. La cuestión de los 20.000 millones de dólares –la actual valoración de Spotify– es si este patrón se puede repetir en el «resto del mundo», como los mandamases de la firma nórdica se refieren a esas amplias zonas geográficas que no se encuadran en el primer mundo. Más allá de países como Sudáfrica, Indonesia y Corea del Sur, que también tienen una población joven con acceso a Internet e interés en plataformas como Spotify. Con todo, el primer «enemigo» de esta plataforma es algo tan antiguo, tan poco innovador y tan casposo como la piratería. Unas prácticas que afectan, al igual que a los libros, al cine, o el espacio de creación y cultura que es la música. Para ellos cabe concienciar y desarrollar tecnologías garantes para los creadores. Esto último, también.