«La isla mínima» se hace grande en el brillante año del cine español

Pedro Almodóvar, Penélope Cruz y Antonio Banderas, en primera fila.

«La isla mínima», el thriller dirigido por Alberto Rodríguez, cumplió todos los pronósticos y arrasó en la 29 edición de los Goya, en la que ha conseguido 10 de los 17 premios a los que aspiraba, entre ellos el de mejor película y director.

La historia de «La isla mínima» se hizo grande: en la pantalla y en los Goya. La cinta del director sevillano Alberto Rodríguez fue reconocida como «enorme» en la gala de los Goya, en la que se llevó diez galardones, entre ellos la categoría máxima, la de mejor película. «La isla mínima es fruto de una pasión y de la profesionalidad de mucha gente», dijo José Antonio Félez, productor ejecutivo de la cinta, participada por Atresmedia Cine, que partía como favorita en la gala con 17 nominaciones. Rodríguez, un veterano en esta celebración —más de las nominaciones que de los premios— subió a recoger el Goya a la mejor dirección, y también al mejor guión, el de una historia que surgió en 2004 con Rafael Cobos. De su elenco, Javier Gutiérrez, «al borde del colapso», se llevó el galardón a la mejor Interpretación Masculina Protagonista, por su papel de policía de homicidios, equipo que forma en la cinta con Raúl Arévalo, su compañero, con quién competía en la misma categoría. Este thriller oscuro, ambientado en una Sevilla en plena Transición, cuenta la investigación de dos detectives atormentados para resolver crímenes de tortura sexual en las orillas del Guadalquivir. Su espléndida fotografía, su música, su montaje, su vestuario y su dirección artística se llevaron un Goya.

En segunda posición, por número de galardones recogidos, resultó «El niño». El otro thriller de éxito de la temporada, que firmó el mejor estreno de 2014, se llevó cuatro premios, por su canción original, por la dirección de producción, por su sonido y por sus efectos especiales, en espectaculares y trepidantes persecuciones.

La noche tuvo un indudable sabor andaluz, presentada por el cómico malagueño Dani Rovira, también ganador del Goya al mejor Actor Revelación –que dedicó, entre otros, a su «mejor compañera», Clara Lago, su chica con la que protagoniza la película más taquillera de nuestro cine–, con el reconocimiento especial al también malagueño Antonio Banderas y con las grandes triunfadoras de la noche firmadas y también filmadas por nombres andaluces. La idiosincrasia de la tierra se coló desde el principio en la gala de ayer, desde el apertura en el número musical con Lolita, entonando el «A tu vera» de Lola Flores, o los números en solitario del cantaor de flamenco Miguel Poveda, por sonetos de Hernández y Alberti. Pero fue un sobrecogedor «Resistiré» el que abrió paso a los premios y a las celebraciones, también a las decepciones, pero a pocos reproches. Con decenas de actores sobre el escenario, desde las jóvenes promesas a los más veteranos, de la talla de Asunción Balaguer, quien cantó sobre el escenario conteniendo sus ganas de bailar. Porque había aires de fiesta, y de fiesta flamenca, desde los sones de apertura hasta los del recuerdo póstumo a las figuras del cine que nos han dejado este año –José Luis Moro, Joan Molina, Joan Soler, Amparo Baró–, en especial al genio Paco de Lucía, cuya historia, la de su talento, fue premiada con un Goya, el segundo que tiene el maestro de la guitarra, en esta ocasión por la cinta documental «Paco de Lucía: la búsqueda», dirigida por su propio hijo, Curro Sánchez Varela, que se emocionó al recoger el «cabezón».

La academia también premió anoche la coproducción hispanoargentina «Relatos Salvajes», que en una semana podría conseguir un Oscar como mejor película de habla extranjera. Y entre premios se fue también «Mortadelo y Filemón» con dos galardones, y «Musarañas», producida por Álex de la Iglesia, por su aterrador maquillaje. Pero el protagonista de la noche fue el cine y Dani Rovira lo quiso dejar claro desde el principio: que la noche era para celebrar las cifras de taquilla, de público, de cuota de pantalla... y «el aumento del PIB de España» por parte del cine español, que ha aportado «27 millones de euros a las arcas del Estado». «Hemos conseguido que más de 20 millones de espectadores hayan podido reír, soñar y emocionarse desde las butacas del cine».

Y detrás de las cámaras. Y sobre el escenario del Centro de Congresos Príncipe Felipe del hotel Auditorium de Madrid, donde las primeras lágrimas en salir fueron las de Nerea Barros al recoger su premio a la Actriz Revelación por su papel en «La Isla Mínima». Pero entre muchos momentos emotivos, el más destacado fue el que protagonizó Antonio Banderas en su dedicatoria del Goya de Honor que acaba de recibir: A su hija Stella del Carmen, con la que tantos buenos momentos se había perdido por hacer tan prolífica su vocación. Todos le cortaron, aplaudieron y asintieron porque sentían la misma entrega por el cine, en este caso, el cine español.

En primera fila, juntos, Antonio Banderas, Penélope Cruz y Pedro Almodóvar, tres de los rostros más internacionales del cine español.