A los que ama Óscar Tusquets

Desde que a principios del siglo XVI Fernán Pérez de Guzmán escribiera «Generaciones y semblanzas», una colección de retratos de eminentes españoles de su tiempo, sabemos que la semblanza es una clara modalidad literaria, un género prosístico que exige una hábil penetración psicológica, un tono ocurrente y hasta desenfadado, sin olvidar su valor informativo y documental. En esta línea el arquitecto, pintor, diseñador y escritor Óscar Tusquets Blanca (Barcelona, 1941) publica «Amables personajes», un volumen que retrata, desde el recuerdo y la admiración, a colegas, familiares y amigos que han sido seleccionados según la clara significación del título: los «dignos de ser amados». Toda una galería de curiosos personajes conforman este singular libro que acaba deviniendo en un ejercicio autobiográfico, en la reconstrucción de las mejores iniciativas estéticas de las últimas décadas.

Desfilan por estas páginas desde destacados arquitectos como José Antonio Coderch o Federico Correa a pintores como Miró y Barceló, personajes tan curiosos como Amanda Lear, musa daliniana, o el mismísimo Bertín Osborne, cuya sorprendente presencia aquí viene muy bien justificada a propósito de su sonado enfrentamiento con Francisco Umbral. Y es que esta obra sabe combinar el valor de lo anecdótico, la lograda ocurrencia, con la rendida admiración hacia Dalí o Gaudí, la entrañable referencia a Esther, hermana del autor, o la lógica omnipresencia de un artista como Antonio López. Es éste un libro divertido, imbuido del sentido relativizador del transcurso del tiempo en el que todo pasa y todo queda.