Apolófanes resuelve el crimen

La novela negra histórica es un subgénero típico de la posmodernidad. Sin duda, un título fundamental es «El nombre de la rosa» (1980), de Umberto Eco, no por ser el primero que inicia la novela policiaca medieval, sino por ponerla de moda. La iniciadora es la escritor inglesa Ellis Peters, pseudónimo de Edith Pargeter, con la serie «The Cadfael Chronicles», protagonizadas por el monje benedictino de Shrewsbury fray Cadfael. La serie, situada en el siglo XII, se inició en 1977 con «A Morbid Taste for Bones» y llegaron a publicarse veinte títulos.

En la actualidad, y debido al auge imparable de la novela negra y la intriga histórica, es normal que la acción se sitúe en cualquier época de la Historia. Como la serie de Lindsey Davis protagonizada por el informante romano Marco Didio Falco, ambientada en la Roma Imperial del emperador Vespasiano, en el año 70 d.C. Entre «La plata de Britania» (1989) y «Némesis», su título postrero, Falco se ha convertido en un investigador desencantado y mordaz, similar a los detectives contemporáneos, tomándose la reconstrucción histórica un tanto a la ligera.

Asunto distinto es la recién aparecida «Muerte en la Acrópolis», de Andrea Maggi, en donde el autor novel muestra un conocimiento histórico envidiable y gran rigor a la hora de dotar de verosimilitud a la aventura detectivesca de Apolófanes, un astuto mercader que logra desentrañar de forma magistral un endiablado asesinato y el robo del tesoro ateniense, valiéndose de la ayuda de su fiel esclavo Estrepsíades, una mezcla de Sancho Panza y el Dr. Watson, y de una hetaira, la mujer libre y filósofa Filoxena. El primero aporta el conocimiento empírico; el segundo, la investigación de campo y la tercera, el espíritu reflexivo de la filosofía.

Intriga apasionante

Si bien es cierto que la prosa de Andrea Maggi es reposada y caudalosa, muy ajustada al contexto histórico de la Atenas del siglo IV a. C., en algunos aspectos recuerda a la novela del español Marcos Chicot «El asesinato de Pitágoras», ésta más centrada en el saber matemático pero con las mismas dosis de acción y romance.

Por contra, la novela de Andrea Maggi tiene un propósito didáctico, poner en paralelo la crisis de Atenas y el estado de corrupción de la época posterior a Pericles con la crisis actual y el estado de corrupción económica y desprestigio de las instituciones políticas en los países del Mediterráneo. Sin embargo, lo más importante es haber logrado una intriga apasionante, repleta de giros dramáticos y suspense en un entorno histórico tan exótico que consigue hacer olvidar lo extemporáneo de transcurrir la acción en la Grecia antigua. La saga de Apolófanes y Filoxena lleva camino de convertirse en un clásico del «giallo storico».