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El espía que supo cómo murió Hitler

Manzanera debuta con una soberbia y documentada novela sobre la Guerra Fría

La Guerra Fría ha quedado marcada como un periodo histórico muy sugerente para avivar la imaginación del lector de novelas de espionaje. El Telón de Acero, Europa y el bloque comunista fueron el campo de acción de los espías dobles y los agentes secretos del MI6, la KGB y la CIA. Al caer el Muro de Berlín, la moda de las novelas de espías remitió y éstos perdieron su poder de seducción. Quedó como un recuerdo nostálgico James Bond y sus megalómanos archienemigos: un plutócrata mezclado con Hitler, Stalin y Fu Manchú. La vuelta de Jason Bourne, el espía amnésico de Ludlum, metáfora de los tiempos posmodernos que viven los géneros clásicos, relanzó el «revival» nostálgico.

Misterio sin resolver

En esta recomposición de géneros, el papel aglutinador le ha tocado a la novela histórica. Intrigas policiacas y espías eMüllern la Revolución francesa, Roma o la Guerra Fría. De cuarenta escritores españoles actuales, la mayoría sitúa la acción de sus novelas de espionaje en la Alemania nazi, seguidos de la Guerra o posguerra civil española y el terrorismo de ETA.

En «El informe Müller», Antonio Manzanera también escoge la Alemania nazi y el comienzo de la Guerra Fría para su fantástica recreación de los últimos días de Hitler en el búnker de la Cancillería y el misterio que rodea su muerte. Una intriga narrada con buen pulso y brillantez estilística que mantiene la tensión de forma tan prodigiosa que nadie diría que es su primera novela. El conocimiento histórico de Manzanera es apabullante, tan excesivo como su estilo narrativo, capaz de entremezclar la crónica histórica con la intriga policiaca y la novela de espías. Sus protagonistas son personajes históricos a los que Manzanera dota de voz propia, mientras un narrador reconstruye las dos muertes de Hitler. Un misterio que cuestiona la investigación del historiador Trevor-Roper, uno de los dos protagonistas del libro. La estrategia narrativa recuerda el «Rashomon» de Kurosawa: múltiples puntos de vista que plantean la imposibilidad de conocer la verdad ante la radical divergencia de los relatos.