El más cruel de los desafíos

Félix J. Palma lleva a las páginas una variante ligera de la terrorífica saga de «Saw»

Es difícil dejar atrás el pasado retrofuturista y neovictoriano de Félix J. Palma con el que ha triunfado internacionalmente. Pero la novela de intriga psicológica se han impuesto sobre el revival «steampunk», y la novela negra impone su dictadura cultural y editorial. Como el tren que se aleja, los géneros caducos se pierden en lontananza vencidos en su lucha darwiniana por la supervivencia y los autores se adaptan a la moda. Algo de ello hay en la nueva novela de Félix J. Palma, «El abrazo del monstruo», cuando habla de la tiranía del «best-seller» y la preeminencia del «monstruo» o asesino en serie para sobrevivir en el competitivo y despiadado mundo editorial de una Barcelona que se escinde en dos: la de los prodigios del siglo pasado y la posmoderna de la imitación y el saldo.

No es que Félix J. Palma quiera hacer sangre, pero cree que un ligero ajuste de cuentas dará pistas al lector sobre el competitivo mundo editorial, la servidumbre del autor de «best-seller» y la maldad que rodea ese submundo en el que los «monstruos» atraviesan la pulpa del papel, como «Terminator» el tiempo, y se encarnan para hacer sufrir a los personajes atrapados en un palimpsesto metaliterario.

La metáfora de la cebolla

Si se utiliza la metáfora de la cebolla, el enredo de la literatura dentro de la literatura que Félix J. Palma ha utilizado en sus novela victorianas, resulta menos complejo: encabalgar novelas dentro de la novela, personajes que imitan a personajes de novela y situaciones que remiten a otras reconocibles. La típica operación posmoderna que sigue imperando en la actual literatura popula. Y funciona porque su autor siente nostalgia de los folletines decimonónicos góticos, repletos de fantasmas y seres capaces de producir escenas de terror gore suficientemente crueles para mantener al lector atrapado entre sus páginas. El modelo es el de Stephen King y la pandilla de niños que pueblan sus novelas, luchando contra la bestia que habita en ellos mismos.

Esta intriga más que psicológica, victoriana, de Félix J. Palma, es un viaje literario al cuento de miedo semidesplazado, según Northrop Frye, porque sus personajes ya no creen en los monstruos como los de King. Pese a su admiración, Félix J. Palma trata de mantener un equilibrio inestable entre la credulidad de lo misterioso, las fantasmagorías y el razonamiento deductivo de la novela policiaca.

En esta inestabilidad navega el libro. Entre el relato de misterio y el «monstruo» como metáfora metaliteraria. Todo sus personajes se encuentran concernidos por ese rasgo fatalista gótico. Que el lector lo asuma y goce con esta variante ligera de «Saw» (2004), en la que dos personajes se encuentran encadenados en una habitación y un malvado asesino juega con ellos al más cruel de los desafíos, enfrentarlos para escapar del cautiverio, no hace sino duplicar el juego de espejos sobre el «monstruo» y la última vuelta de tuerca que es todo desafío literario en el que se involucra el autor, el editor y el lector en el sueño de la razón.

Sobre el autor

Félix J. Palma (Sanlúcar de Barrameda,

1968), famoso por su «Trilogía Victoriana», traducida en medio mundo, vuelve con una intriga que renueva la concepción de la novela policiaca con toques del relato gótico

Ideal para...

lectores con tiempo y ganas de leer esta obra psicológica mezclada con los fantasmas decimonónicos del propio escritor

Un defecto

la exagerada extensión de las novelas del autor

Una virtud

La capacidad para fabular historias

Puntuación

8