La crítica despluma la secuela de «Matar a un ruiseñor»

Gregory Peck en la adaptación de «Matar a un ruiseñor»
Gregory Peck en la adaptación de «Matar a un ruiseñor»

La novela, que se publica en España la semana que viene, es recibida con expectación y comentarios duros.

Hace unos meses nos sorprendió el anuncio de que iba a publicar una secuela de «Matar a un Ruiseñor», uno de los libros indispensables de la literatura estadounidense del siglo XX. Harper Lee abordó entonces, era 1960, un tema tan vigente hoy en día como el del racismo en Estados Unidos. La novela, en este momento, es lectura obligatoria en las escuelas, aunque también es censurada en muchas de ellas. Días después de que se cuestionase el estado de salud mental de Harper Lee, de 89 años, se desveló que no era una segunda parte, sino el comienzo de «Matar a un ruiseñor». Había trabajado en el manuscrito durante dos años antes de atreverse a enseñárselo a su editor. Entonces, él le dijo que le interesaba el personaje de Jean Louise «Scout», pero de niña. Quería saber su infancia. Le dijo que lo rehiciera. Guardó el manuscrito preliminar, que es el que se publica, y al reescribir la historia nació «Matar a un Ruiseñor», del que se han vendido cincuenta millones de copias.

El comunicado de que Harper Collins iba a editar «Go Set a Watchman» sorprendió a todos. Heinemann, un sello de Penguin Random House, lo llevará a las librerías en Reino Unido. Al hacerse público el anuncio, surgieron muchas dudas: ¿Por qué había estado en silencio durante tanto tiempo? ¿Por qué editar ahora una secuela, que resulta ser el germen de su única obra? ¿Recluida durante años en una residencia, donde es simplemente la señorita Nelle, está realmente en plenas facultades mentales para plantearse una publicación? Sólo ella es capaz de responder a todas estas preguntas. Mientras, los críticos ya se han lanzado a examinar un extracto de su primer capítulo, que apareció ayer por la mañana en los periódicos «The Wall Street Journal» y «The Guardian».

Una heroína cambiada

En «The New York Times», Alexandra Alter prefiere hacer un análisis: «Mientras la novela comparte el mismo ADN que la del debut de Lee, el mismo humor irónico, el mismo diálogo mordiente y la misma fina descripción de los personajes, es claramente una historia diferente. Está narrada en tercera persona, desde el punto de vista de Jean Louis, y la heroína, en cierta forma, ha cambiado». Alter no oculta que «el libro con toda seguridad se enfrentará a un gran escrutinio de los admiradores y los estudiosos, también está destinado a ser un éxito comercial de ventas», lo cual dirige todas las miradas a Tonja Carter, la abogada de Harper Lee, que encontró el manuscrito en 2011 en una caja de seguridad de un banco de Alabama. La casa HarperCollins ha encargado una primera edición de dos millones de copias, lo cual convierte a este título en el más demandado de pedidos por adelantado en la historia de esta casa editorial. Ya es el más solicitado de los libros en papel en Amazon desde la última entrega de «Harry Potter» en 2007. Mientras, en Monroeville (Alabama), el pueblo de Harper Lee, en el que se ambienta «Matar a un Ruiseñor», la librería local ha recibido 7.000 encargos, más que los 6.300 habitantes de dicho lugar. De momento, en «Go Set a Watchman» desaparece un personaje fundamental de «Matar a un Ruiseñor», Jem, el hermano de Scout, que muere a mitad del primer capítulo. Este hecho no ha gustado nada a los fans.

Un nuevo protagonista

Empieza o continúa con la historia de Jean Louise «Scout» y su padre Atticus 20 años después de «Matar a un Ruiseñor». Scout está en la veintena y se va de Nueva York a Alabama. Vuelve a casa, al pueblo de Maycomb, a visitar a su padre que tiene 72 años, exactamente igual que como podía haber hecho Harper Lee cuando vivía en la ciudad neoyorquina. Allí se trasladó persiguiendo sus sueños de ser escritora. De esta forma, Jem desaparece. En cambio, uno de sus amigos adquiere más protagonismo: Henry Collins, un amigo de Scout que quiere casarse con ella. Cuando llega a Alabama, es Henry el que va a buscarla a la estación de tren en vez de su padre. Es a través de él como los lectores conocen a Scout. Mantiene el aspecto de su infancia y todavía parece comportarse igual que un chico de trece años. Además, aborrece los complementos femeninos. Su ropa andrógina con blusas negras sin mangas y calcetines blancos fracasarán en superar el escrutinio de su tía.

Mick Brown, del «Telegraph», critica que «tiene interés como un trabajo que debe continuar, el primer paso que llevará a una obra maestra. Pero, quizá, debería haber sido mejor para la reputación de Lee y para sus millones de seguidores, no haberlo publicado». En cambio, desde «Times», Robbie Millen considera que «es muy prometedor», aunque no espera un final feliz. El crítico del «The Washington Post» se pregunta: «¿Sería una blasfemia decir que no consigue impresionar?». Lo que está claro es que, aparte de los críticos, tendrán que ser los admiradores y los lectores de la narradora americana quienes tendrán que juzgar la calidad del manuscrito.