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Saccomanno baja al infierno

En uno de los momentos de la novela, Saccomanno cuenta el velatorio de un hijo del intendente de una ciudad balneario (lugar que es el núcleo dialéctico de «Cámara Gesell») que fue volado a trozos en un atentado, y de repente la intervención de un perro hace que se caiga el ataúd y rueden los trozos de cadáver envueltos en bolsas de plástico, en un estilo que hábilmente mezcla «Cosecha roja», de Dashiell Hammett y la escritura de Tom Sharpe. Porque Guillermo Saccomano, guionista de historietas y novelista. coloca al lector en una cámara Gessell (habitación acristalada donde se ve a los interrogados sin que ellos le vean a uno) de una ciudad balneario de la costa argentina (Saccomanno vive en la ciudad balneario Villa Gessell), y allí, detrás de los cristales espejo, verá lo que se oculta en esa ciudad hammettiana con violaciones, asaltos, corrupción, asesinatos, adolescentes de buena familia que queman bebés de familias pobres, y en fin, una especie de infierno local, donde no puede faltar un espectador que se llama Dante, y que dirige un periódico local, «El Vocero».

Saccomanno, que obtuvo el premio Hammett 2013 de la Semana Negra de Gijón con esta novela, ha sido galardonado con diversos premios, como el premio Nacional en Argentina o el Premio Seix Barral en 2010, consigue en «Cámara Gesell» presentar al lector un microcosmos de personajes, a veces incluso en una sola página, donde la delincuencia, el sexo, la violencia, la corrupción, no sólo hablan de una imaginaria ciudad, sino que dibujan una realidad social, donde la rotura, al final, de las cloacas de la ciudad no será más que la última parábola.