Siempre á Egipto

Es un hecho contrastado que Christian Jacq es uno de los grandes clásicos de la novela histórica del Egipto antiguo. Lo demuestran los 27 millones ejemplares vendidos de novelas de aventuras con un trasfondo histórico. En especial las distintas sagas dedicadas a faraones tan distantes como Ramsés y Tutankamón, además de una de sus heroínas: la reina Cleopatra. Son tantos los años que lleva escribiendo sobre Ramsés II que, además de fundar el Instituto que lleva el nombre del faraón, este doctor en Egiptología por la Sorbona también le ha dedicado una pentalogía de novelas de ficción, consideradas como cumbres de la novela histórica sobre el Imperio antiguo egipcio. Todo comenzó con su tesis doctoral, «El Egipto de los grandes faraones» (1981), y numerosos estudios en los que pormenoriza la vida cotidiana y la magia en el antiguo Egipto: «Poder y sabiduría en el antiguo Egipto» y «El mundo mágico del antiguo Egipto», ambas de 1981. En «Las egipcias» (1997) estudia el estatus de la mujer en el Egipto faraónico, tratadas en pie de igualdad con el hombre. Además de reinas, Christian Jacq habla de mujeres comerciantes y escribas.

Tras «El egiptólogo» (1987), la novela que inicia su despegue editorial es «La reina del sol» (1988), en la que centra los temas que hacen de Christian Jacq uno de los autores más leídos en Francia: novelas de intriga, misterio, traiciones y complots en el periodo del Imperio del nuevo Egipto, siguiendo la estela del clásico de Mika Waltari «Sinuhé el egipcio». El éxito de la trilogía «El juez de Egipto» (1993) es la que define sus estilemos narrativos: la sencillez del desarrollo de sus tramas, intriga, magia y la insistencia en hacer de sus conocimientos de la vida cotidiana del antiguo Egipto un mundo exótico pero asimilable al nuestro por su tolerancia y solidaridad.

Christian Jacq hace hincapié en el estatus legal de las mujeres en el antiguo Egipto y la importancia que tuvieron en aquella sociedad igualitaria en el desarrollo de las artes y la medicina como sacerdotisas dedicadas a la curación y la magia. Son, junto al héroe, sus principales protagonistas.

En cuanto a la trama, en «La tumba maldita» Christian Jacq vuelve a su especialidad, la novela histórica costumbrista, con sus intrigas palaciegas, amores sublimes, magia y misterios esotéricos. Un relato sencillo y fluido, como esos cuentos orientales que se leen sin sentir. No faltan ni acción ni suspense en esta novela de intriga con referencias al libro de conocimiento mágico, al grimorio de «El libro de los ladrones», y las confabulaciones y conjuras del romance popular. Christian Jacq sigue siendo todo un maestro del entretenimiento.