UNA HISTORIA ENTRE MADRID, LONDRES Y ASTURIAS

La Razón
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Propiedad del Duque de Sessa, mecenas de Lope, el códice pasó a su muerte a la condesa de Altamira. La colección personal de ésta se diseminó, pero a mediados del XIX comenzó a reaparecer dispersa entre Madrid, el British Museum... El códice llega a mediados del XIX a manos de Agustín Durán, del que tomará el nombre, y de éste pasa a sus descendientes, pero finalmente es vendido. El empresario y mecenas asturiano Pedro Masaveu y Masaveu lo recupera en 1928 en una subasta en la casa inglesa Maggs Bros., por 50.000 pesetas de entonces, que «era dinero», aclaró García de la Concha. Finalmente, Masaveu legó el códice a sus hijos, Pedro Masaveu, que fue primer presidente de la Fundación Príncipe de Asturias, y María Cristina Masaveu Peterson.