Marcos Tamargo: «Hay premiados que han llorado al ver su retrato»

Marcos Tamargo, con los retratos de Doña Leonor, Coppola y Padura
Marcos Tamargo, con los retratos de Doña Leonor, Coppola y Padura

Lleva cinco años retratando a los galardonados del Princesa de Asturias con una técnica novedosa.

Aunque es un ciudadano del mundo –vive a caballo entre tres continentes y colabora con numerosas galerías internacionales– este gijonés no se pierde los días grandes del Premio Princesa de Asturias. Lleva cinco años retratando a los galardonados y su técnica es, cuando menos, sorprendente.

–¿Cómo empezó a pintar estos cuadros?

-Éste es el quinto año consecutivo en que hago el retrato de los galardonados. Todo esto empezó como colaboración y encargo del Ayuntamiento de Oviedo, a lo que luego se unió Windsor & Newton, la mayor casa de pinturas del mundo, la mas prestigiosa. Este año es el primero que no cuento con el patrocinio del Ayuntamiento porque el nuevo gobierno tripartito entiende que el proyecto ya está encauzado con la colaboración de Windsor & Newton.

–¿Es, por tanto, un retratista «oficial» de los Premios Princesa de Asturias?

–Mi trabajo cuenta también con el visto bueno de Casa real y de la Fundación Princesa de Asturias. Siendo de aquí (bueno, concretamente de Gijón, pero como no me gusta el fútbol no siento ninguna rivalidad), para mí es un privilegio poder exponer en mi casa en ocasión tan especial como estos Premios.

–Explíquenos en qué consiste exactamente el «Moveart», la técnica que utiliza para realizarlos.

–Lo primero que diría es que esta técnica supone un «plus» a mi pintura. Yo hago abstracto-figuracion especialmente, ahora con obras con mucha carga africana por mis circusntancias personales. El «Moveart», que es lo que utilizo en estos retratos, es una técnica por la cual se ven dos cuadros sobre el mismo soporte. Es decir, con luz normal se aprecia una obra en la que plasmo lo que el premiado realiza y, cuando apagas la luz, ya en la oscuridad, se ve otra pieza en la que sale el retratado, gracias a una capa de pintura transparente que sólo es visible en la oscuridad.

–Algo así como cuerpo y alma...

–Por ejemplo, hablando de los galardonados de este año, en el caso de Leonardo Padura se ven portadas de sus libros y sus textos y, al apagar la luz, su retrato; mientras que en el de Francis Ford Coppola hay imágenes de algunas de sus películas, como «El padrino». Para mí es más importante lo que la persona hace que su retrato en sí mismo, por eso mis obras reflejan esa doble vertiente.

–¿Qué reacción ha suscitado su obra en los retratados que la han visto?

–Recuerdo que Saskia Sassen (Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2013) lloró cuando lo vio. Caddy Adzuba (Príncipe de Asturias de la Concordia 2014) dio saltos de alegría y vino cuatro veces a ver la exposición en la que estaba. Y Gebrselassie pensaba que no estaba pintado y buscaba la cámara oculta. También en el CERN quedaron muy satisfechos, tanto que me invitaron a una visita privada a Ginebra, a su sede.

–También supongo que produce un gran efecto en la gente de a pie.

–Sí, les gusta mucho. Es un tipo de pintura que no deja indiferente a nadie; es muy especial y despierta el interés, sea uno amante del arte o profano.

–¿Qué es de las piezas una vez expuestas?

–Algunas las dono en nombre del Ayuntamiento y en mi nombre. Especialmente, si el premiado es una ONGs o una institución como San Juan de Dios. El resto va a colecciones privadas, ya sea del propio galardonado como de alguien interesado en adquirirlo.

–¿Quién le ha hecho más ilusión retratar este año?

–Todos, pero el de Francis Ford Coppola lo he disfrutado, porque todos conocemos y admiramos sus películas. El de Emilio Lledó también ha sido muy satisfactorio. Yo investigo sobre los premiados para ser lo más fiel en el retrato y te vas dando cuenta de la genialidad de cada uno. Con Lledó, disfruté mucho investigando y leyendo sus trabajos.

–En este tiempo ha retratado varias veces al actual Rey.

–Así es. Al entonces Príncipe lo he retratado los anteriores 4 años. Uno de ellos, el que le hice en 2013, se encuentra en Patrimonio Nacional y algunos los ha llegado a ver Don Felipe en persona. Este año es el primero que he pintado a la Princesa de Asturias, Doña Leonor. A ellos también los he retratado con la técnica del «Moveart». Por ejemplo, en el caso del cuadro que está depositado en Patrimonio Nacional, se representa, por encima del retrato de Don Felipe, la unión entre la Casa Real y Asturias y cómo los premios son algo que cada vez va creciendo más hasta convertirse en toda una bandera para Asturias.

–Vive a caballo entre España, Miami y Kenia.

–Estuve cuatros años en Nueva York y otro en Inglaterra y ahora desarrollo mi carrera entre Estados Unidos, África y España, pero también sigo viajando a otros sitios como Ginebra, a donde voy mucho tras fichar con la galería Artveras de allí. Yo opino que cuanto más lea, vea y viaje un creador, más tendrá que transmitir. Procuro empaparme bien de los sitios a los que voy. Los que peor lo llevan, obviamente, son mis familiares, pero yo lo vivo como una oportunidad.

–En cualquier caso, al menos cada año sobre estas fechas, tiene marcado en rojo los Premios en su calendario. Una buena oportunidad para volver a casa, supongo. ¿Siente morriña?

–De hecho, intento cada vez pasar más tiempo en Asturias o en Madrid. Para mí es muy especial venir cada año a los Premios en Oviedo, un honor retratar a los galardonados, ver a mi familia, a mis amigos y comer bien, que es una cosa importante.