María Dolores Pradera vuelve a los duetos

La cantante, junto a Morente

Ha sido un año «más amable» que los anteriores para la salud de María Dolores Pradera, que a sus 88 años acaba de publicar el segundo volumen de duetos, «Gracias a vosotros» (Sony), y piensa en «ponerme fuerte para volver a los escenarios». Pradera mantiene un fino sentido del humor y una lucidez envidiable, y se ha rodeado de jóvenes como Dani Martín, Amaia Montero, Carlos Baute, Bunbury o Estrella Morente para cantar temas inolvidables de su repertorio como «Las mañanitas», «Se me olvidó otra vez» o «Golondrina presumida». «Me pondré fuerte y en forma y volveré a los escenarios. No sé si me lo permitirá la vida. El médico quiere que lo haga pero yo antes quiero estar muy segura», explicaba.

Un segundo volumen en dos años evidencia que hay interés por la música popular. «Sí, por supuesto. Yo doy conciertos y se llenan, y de gente joven. Llevo dos años sin actuar, pero voy a volver. Antes se me llenaban de gente joven, y creo que me hace falta contagiarme de ellos, porque se aprende; la mayoría son estupendos». Algunas de las parejas de este «baile» son rockeros. «Bueno, pero yo rockera no soy. Menudo daño me haría...», comentaba. «Son canciones que he cantado y han elegido ellos. Ésa es la gracia: gente joven a les que le interesaba lo que he hecho. Hay un "Amanecí en tus brazos", con Dani Martín, que es una maravilla», señalaba Pradera, que también se queda con la versión de «Habanera imposible», que canta junto a Estrella Morente. «Ha sido fácil, porque son ellos los que se adaptan a mí. Son muy profesionales. Todos ellos tienen trabajo, así que han hecho un huequecito para grabar y se lo agradezco».

A la intérprete («en México dicen que soy una actriz que canta») no le han quedado espinitas clavas por no haber compartido dueto con nadie. Gracias a la técnica, «he grabado una canción con José Alfredo Jiménez. Pero ahora prefiero que estén vivitos». ¿Seguro? ¿Nadie? «Bueno, con Sinatra sí me habría gustado, pero ya no, en plan cadáver», decía entre risas. Otra cosa tiene claro: «No hay tercera parte».