María Dueñas: «Mis tres protagonistas tienen la osadía de la ingenuidad»

Su nueva novela, «Las hijas del capitán», encabeza las listas de libros más vendidos

María Dueñas / Carlos Luján
María Dueñas / Carlos Luján

Su nueva novela, «Las hijas del capitán», encabeza las listas de libros más vendidos.

Nueve años después de la aparición en el mercado editorial de «El tiempo entre costuras», María Dueñas, su autora, se ha convertido en la escritora española más vendida de su tiempo. Tras sus otros dos títulos, «Misión Olvido» y «La templanza», igualmente exitosos, ha vuelto a reventar el panorama literario español con su nueva obra, «Las hijas del capitán» (Planeta), con la que nos transporta al Nueva York de la inmigración española de 1930 de la mano de tres hermanas malagueñas que deciden transformar la casa de comidas familiar, El capitán, en un «night club». Una historia que le obligó a estar firmando ¡siete horas! en Sant Jordi, en Barcelona, y otras tantas en Madrid, en la Feria del libro.

Supongo que el «sacrificio» merece la pena, más aún cuando se comprueba que la novela encabeza todas las listas de los libros más vendidos... «Es una alegría siempre encontrarse con los lectores. Pero, además, es que todo el mundo se te acerca con tanta cordialidad, calidez y simpatía, siempre con una palabra agradable en la boca sobre los libros, que agradeces que la gente llegue así, con esas ganas de contagiar algo positivo. Y eso te da energía para firmar las horas que haga falta».

Los lectores, que son los que saben, dicen que este nuevo título de la escritora de Puertollano es muy «María Dueñas», que es lo mismo que decir que es «pata negra». «Eso me dicen los lectores, sí, y algunos periodistas. Yo realmente no soy capaz de ver esa etiqueta tan evidente en lo que escribo. Supongo que debo apreciar que se vea, pues entiendo que es como una muestra de coherencia en mi trabajo, ¿no? Creo que es muy positivo que reconozcan en mi escritura ese “estilo María Dueñas” del que habláis, que yo, sinceramente, no acabo de ver del todo».

Pues está claro que existe y que encandila a los lectores. Igual que los personajes de María, muy reales y vibrantes. En este caso, tres hermanas muy diferentes. Para que el lector pueda elegir... «Son tres jóvenes de armas tomar. Tres malagueñas de la primera parte del siglo XX, cuando las mujeres vivían una situación muy distinta. A ellas, de entrada, las llevan a Nueva York casi por la fuerza, por decisión del padre. Pero no llegan con una actitud sumisa, sino, al contrario, muy arrogante. Muy chulas la tres y preguntando para qué las han traído si ellas no querían ir. Así que se plantan con mala cara y con un “no” rotundo a todo. No quieren aprender inglés, no quieren hacer amigos, no quieren conocer la ciudad, no quieren ayudar en el negocio de la familia... Todo lo que quieren es volver. Lo que pasa es que les cambia la suerte nada más llegar porque su padre sufre un accidente y muere».

Cierto, en la primera página del libro. Y desde ahí ya nos hacemos a la idea de que van a tener que cambiar para poder sobrevivir. «Así es. Y bueno, tienen la ilusión las pobres de construir un “night club” hispano. De transformar esa casa de comidas en otra cosa. Tienen esa osadía que les da la ingenuidad, la juventud y el desparpajo. Creen que con un poco de cante, baile, música y gracia igual pueden atraer a más clientela. Lo que pasa es que luego se les van a cruzar elementos indeseables y coyunturas un poco hostiles...».

Es curioso conocer a través de las páginas de «Las hijas del capitán» no solo el Nueva York de la época, sino también a los muchísimos españoles que en aquel 1936 habitaban una colonia española en la ciudad de los rascacielos. «Se ubicaba entre la calle catorce y la séptima y la octava avenida. Ahí fue donde la zona española tuvo más largo recorrido. Otras fueron quedando diluidas antes, pero digamos que alrededor de la calle 14 hubo vida española hasta casi los 80».

Una especie de ghetto, dentro de una ciudad que ya era muy moderna. «Absolutamente. Era ya una metrópoli de siete millones de habitantes. La capital de la tecnología, de la modernidad, donde estaban todos los espectáculos de Broadway. Se puede imaginar cómo veían aquello estas tres chicas nuestras, que llegaban de una España de los años 30, atrasada, empobrecida, donde en las casas más comunes no había agua corriente ni luz eléctrica. Imagínese cómo reaccionan y cómo hacen su vida en ese pedazo de ciudad».

Una ciudad que va a ser el escenario de los encuentros de estas tres jóvenes con personajes que van desde un padre muerto y una madre de poco carácter y analfabeta a una monja abogada, un bróker de apuestas ilegales, el dueño de una funeraria...Todo un mosaico de curiosos personajes con los que viajar para descubrir esa Nueva York del pasado, a ritmo de tango porque hasta nos vamos a encontrar con los huesos de Gardel.