Milo Manara: “Las feministas nunca me han condenado”

El Cómic Barcelona abre hoy sus puertas con numerosos invitados internacionales, como Milo Manara que presenta la segunda entrega de su «Caravaggio»

El dibujante italiano Milo Manara, ayer, en Cómic Barcelona, una cita a la que casi nunca suele fallar / Foto: Shooting
El dibujante italiano Milo Manara, ayer, en Cómic Barcelona, una cita a la que casi nunca suele fallar / Foto: Shooting

El Cómic Barcelona abre hoy sus puertas con numerosos invitados internacionales, como Milo Manara que presenta la segunda entrega de su «Caravaggio».

Milo Manara es uno de esos nombres que no fallan en la programación del Cómic Barcelona, el certamen que desde hoy y hasta el domingo se celebra en la capital catalana. Manara sigue siendo el mejor dibujante de mujeres del mundo, pero, como él mismo reconoce, sigue perdurando su interés por el erotismo, aunque cada vez se dedica más a la novela histórica en viñetas. Tras invitarnos a viajar al tiempo de los Borgia, con guión de Alejandro Jodorowsky, ahora nos presenta la segunda entrega de su personal mirada a la compleja vida de uno de los mejores pintores de todos los tiempos. En «Caravaggio», publicado por Norma Editorial, ha construido un díptico poderosamente documentado donde el dibujante vuelve a demostrar su incuestionable maestría. En conversación con este diario, Manara habló ayer de la relación entre el arte y el cómic: «El arte figurativo tuvo un papel muy importante cuando era el único medio de expresión en el pasado. A través de las imágenes se hacía doctrina, retrato y narración. Creo que esta gran función social la realiza actualmente tanto el cine como la televisión, pero también el tebeo. Entre el antiguo arte figurativo y lo que hoy son los tebeos existe una relación directa. También lo digo porque si vemos el arte moderno, lo que percibo es que ese arte ha perdido el contacto con la sociedad. En cambio, el cómic sigue manteniéndolo con la sociedad», aseguró el veterano maestro.

“La crucifixión de San Pedro”

Manara ha sentido desde pequeño una especial fascinación por el universo tenebrista de Caravaggio, un pintor al que siempre se ha representado disfrazado de las más diversas leyendas. ¿Por qué ese interés por el artista? «Siempre he estado enamorado de su obra desde joven. Recuerdo, cuando era niño, una ilustración que había en mi catecismo. Era “La crucifixión de San Pedro”, una imagen hiperrealista que se me grabó. No sabía quién era Caravaggio y me impresionó profundamente esa imagen. Con el tiempo asocié la imagen a su autor y durante el bachillerato me interesé mucho por él. Tuve la suerte que en el examen final me preguntaron por él».

En este sentido, al dibujante le gusta separar entre la vida del artista y la fuerza de la obra plástica. «Aparte de tener solamente en común las iniciales de nuestros nombres, porque él en realidad se llamaba Michelangelo Merisi, no hay nada más que me una a él. Es un personaje fascinante y es perfecto para ser tratado en cómic. Es como un héroe de cómic, de capa y espada, con una vida picaresca que recuerda, por ejemplo, al capitán Alatriste. Tuvo todo tipo de aventuras: mató a una persona, fue encarcelado y luego liberado... Una vida llena de acción y de aventuras que me resultaba digna de ser contada en cómic», subrayó Manara.

Es evidente que el autor de trabajos tan conocidos para los amantes del cómic como «El clic» o «El perfume del invisible» se siente cómodo retratando la Italia antigua, la que va del Renacimiento al Barroco. «Sí, es cierto, pero prefiero mi época. Aquel fue un momento en el que comienza la modernidad, ese gran movimiento cultural. Es cuando emergen los grandes gigantes de la Historia, como Miguel Ángel, Leonardo, Caravaggio, Tintoretto, Tiziano... Pero es que si viajamos fuera, al extranjero, tenemos a Rembrandt y Velázquez. Me gusta que fue un momento en el que los artistas no vivían aislados porque se construyó una gran comunidad, un intercambio entre estas figuras que viajan, como es el caso de Velázquez, Rembrandt o Rubens que se trasladan hasta Italia».

Las mujeres de este «Caravaggio» son fuertes, inteligentes y combativas. Esta mirada de Milo Manara hacia la mujer, ¿es consecuencia de los nuevos tiempos que vivimos? ¿Le ha influído el movimiento #MeToo? Al escuchar la pregunta, el artista no puede evitar dibujar una sonrisa y recuerda que «empecé esta historia mucho antes de la llegada del #MeToo. No se puede olvidar que estoy hablando de personajes históricos y, por ejemplo, la marquesa Constanza Colonna, que tanto ayudó a Caravaggio, era así». Respecto al feminismo, el autor, al que en pocas ocasiones han acusado de idealizar a la mujer como un objeto, dijo que «pese a que es cierto que pinto a mujeres fuertes y dinámicas y que hay feministas que me pueden acusar, en los encuentros que he tenido con este colectivo nunca me han acusado, nunca me han condenado. Es verdad que el tema se ha hablado, pero me han absuelto».