Monterey pop: el primer festival de rock

Con la idea de reunir a todos los grupos respondones del momento la concentración puso las bases del Woodstock de 1969. Eran jóvenes y, en apenas tres días, construyeron una fábrica de situaciones legendarias.

Hendrix quiso ir más lejos que Tonwshend, guitarrista de The Who que minutos antes había destrozado la guitarra, y quemó la suya
Hendrix quiso ir más lejos que Tonwshend, guitarrista de The Who que minutos antes había destrozado la guitarra, y quemó la suya

Con la idea de reunir a todos los grupos respondones del momento la concentración puso las bases del Woodstock de 1969. Eran jóvenes y, en apenas tres días, construyeron una fábrica de situaciones legendarias.

Dos vectores remotos, actuando como causas soterradas, fueron las fuerzas principales que propiciaron a la postre el verano del amor en 1967. De una parte, la Guerra Fría; de otra, el invento del transistor. El transistor permitió que hubieran dispositivos caseros para escuchar música en todos los hogares. Como entonces no existían los videojuegos, ni Facebook, ni Twitter, ni las redes sociales, los jóvenes encontraron en la música popular la principal herramienta para comunicarse entre ellos, para crear complicidades y mundos propios.

Por eso, cuando en 1964 Estados Unidos bombardeó Vietnam, los jóvenes encontraron en las canciones un modo de expresar contundentemente que no estaban de acuerdo. Se notó en las universidades californianas, donde, desde 1965, empezaron a afluir chicos de pelo largo, pacifistas, que rechazaban la codicia del mundo adulto si ésta llevaba a las armas. La memoria de la IIGM estaba muy reciente y, durante unos años, la bohemia salió de su marginación habitual y se hizo tan popular como las canciones.

La congregación de casi 30.000 hippies en su Estado hizo que los californianos se asustaran y votasen en 1966 como gobernador a un actor secundario muy conservador llamado Ronald Reagan. Eso solo consiguió radicalizar las cosas por ambas partes. En enero de 1967, ocho meses después de salir elegido, los hippies hicieron una multitudinaria concentración en el parque Golden Gate de San Francisco. Se compusieron para la ocasión un montón de canciones que tuvieron éxito inmediato. El compositor de una de ellas (John Phillips del grupo The Mamas & the Papas) pensó que a todo aquello se le podía dar alguna dirección y montó aquel verano un festival de música el aire libre.

El certamen tuvo lugar en Monterrey del 16 al 18 de junio de 1967 y, sin esa experiencia previa, Woodstock habría sido imposible. Se llamó (comiéndose una erre a la anglosajona manera) Monterey International Pop Music Festival y se celebró frente a las aguas del golfo de Monterrey, un poco al sur de San Francisco (no en la capital del Estado mexicano de Nuevo León). La idea era reunir a todos los grupos respondones de rock del momento y casi lo consiguieron. Eran jóvenes, bohemios, y esos tres días se convirtieron en una fábrica de situaciones legendarias.

Guerra de guitarras

De Inglaterra venían The Who, quienes habían sido un grupo enseña del mundo mod británico y estaban preocupados al verse desplazados por las nuevas modas psicodélicas. Su guitarrista, Pete Townshend, para no perder el favor de los nuevos públicos, perpetraba actuaciones apasionadas en las que a veces terminaba destrozando su guitarra. En Monterrey, a Jimi Hendrix lo colocaron después de The Who y el guitarrista negro (que tenía una técnica superior a Townshend) pensó que no podía permitir que los efectismos escénicos del británico le ganaran por la mano y distrajeran al público de sus dotes punteras. Así que, ni corto ni perezoso, después de una gran exhibición de capacidad musical y digitadora, se dijo: «Si al final él la rompe, yo voy más lejos y la quemo». Sacó un bote de alcohol y prendió fuego a su instrumento. Lucha de ardientes egos.

Conclusión: en el rock hippie la competitividad tampoco estaba ausente. Vale la pena echar un vistazo debajo de la alfombra de esos festivales porque queda claro que, a pesar de sus buenas intenciones anticodicia, para organizarlo John Phillips lo primero que hizo fue echar mano de un productor (Alan Pariser) y un publicista (Derek Taylor). Las localidades privilegiadas para ejecutivos discográficos se cotizaban a 150 dólares de los de entonces. Faltaron Beach Boys, Beatles y Kinks. Se presentaron Jimi Hendrix, The Who, Brian Jones, Otis Redding, Janis Joplin, Buffalo Springfield, Jefferson Airplane, Eric Burdon, Grateful Dead y un largo etcétera. Fue el lugar donde en, 1967, todo el mundo quiso estar.