Coutney Barnett, ha nacido una estrella

La australiana aplicó un volumen brutal a su concierto en el BBK Live de Bilbao, que cerró con una asistencia de 102.800 personas

Editors

La australiana aplicó un volumen brutal a su concierto en el BBK Live de Bilbao, que cerró con una asistencia de 102.800 personas

El calor apretaba (menos mal) a las siete de la tarde en el recinto del BBK Live del Kobetamendi y el público se sacudía el cansancio en el número inaugural de la tercera jornada del festival. Entonces, Coutney Barnett salió al escenario con el flequillo tapándole los ojos, una discreta escenografía basada en proyecciones, y con un formato exiguo de trío clásico. Cualquiera habría podido pensar que la menuda cantante australiana podía adolecer de presencia escénica cuando todavía no había hecho vibrar las cuerdas de la guitarra y sin embargo, cuando amartilló los primeros acordes, dejó claro que no había salido al escenario para no hacerse escuchar. Barnett, que es una gran escritora de canciones, aplicó un sonido brutal a sus temas para ofrecer uno de los mejores directos del BBK Live 2016.

Antes, el día había comenzado con un amable y familiar concierto de León Benavente a la hora del aperitivo, en el quiosco del Arenal, en la ciudad. Los de Abraham Boba, que son es abanda que no nos merecemos en un país que sí nos merecemos, como cantan en su último álbum, “2”, llevaron la fiesta a la ciudad dentro de la iniciativa Live Your Music, de Heineken, patrocinador del evento desde hace cuatro años. Los niños bailaban a hombros de sus “viejóvenes” padres, y muchos aprovecharon para escuchar “Rey Ricardo”, “Habitación 615” y “Ser Brigada” y evitar perderse por la tarde a Editors, que actuaban a la misma hora.

Pero estábamos hablando de Courtney Barnett, que tiene canciones que crecen como “Sometimes I Sit and Think and Sometimes I Just Sit” y “Elevator Operator”, y que no en vano tiene que aguantar comparaciones con Patti Smith o Kurt Cobain. Junto a ella, Bones Sloanes (bajo) y David Mudie (batería) parecen sacados de hace dos décadas, con esas intenciones de los “indies” primigenios o de la escena “hardcore” que consiste en aparentar apatía y asustar con ruido pero en el fondo hablar de sentimientos como sin quererlo.

El césped del Kobetamendi sacó la bandera blanca en la tercera jornada y Father John Misty casí parecía pedir una siesta post-moñoña. El miembro de Fleet Foxes ha volado más alto en solitario con su disco “I Love You Honeybear” y de paso se ha convertido en inopinado sex symbol para la audiencia femenina alternativa. Salió al escenario Heineken con su barba y melenas cuidadosamente descuidadas, de traje y con camisa blanca. Joshua Tillman derrochó testosterona y contoneos y con mirada más embriagada que embriagadora no se olvidó de “True Affection”, la consabida “I Love You, Honybear” y “The Ideal Husband”. Sin embargo, melodramas aparte, estuvo sensacional y se marchó sin despedirse como un galán de cine los años 60.

Sensacionales estuvieron Tame Impala, uno de esos fenómenos difíciles de explicar porque no es que lo suyo sean las canciones fáciles pero a juzgar por la masiva asistencia a su concierto hay mucha más vida inteligente en los festivales de lo que pensamos. Sus canciones son todo lo contrario a la efectividad casi simplista de Grimes (que compensó el fundido a negro que provocó un corte eléctrico con su simaptía) o de Chvrches en la primera jornada. “Eventually” o “Let It Happen” convierten al grupo de Kevin Parker en una gran banda a la que sólo hay que pedirle un paso más en el directo, algo de carisma y de rabia, para ser grandes de verdad. A buen seguro que Editors ganaron aficionados, de la misma manera que Foals se empeñan en hacerlo por el camino difícil, dejando en un rincón su hit de radio “My Number” y engalanando sus temas de mayor desarrollo como “Spanish Sahara”. Mención aparte merece el regreso de Soulwax. Su concierto fue un espectáculo: tres baterías, un enorme sintetizador analógico, un percusionista adicional, y dos jefes a los mandos: David y Stephen Dewaele, quienes después hicieron doblete con su proyecto 2Many Dj’s, que comenzó a las cinco de la madrugada, pensando ya en 2017.