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Basada en «La Gran Vía» y «El año pasado por agua» de Chueca y Valverde. Voces: María Rey-Joly, Luis Cansino, Amelia Font, Angel Ruiz, Carlos Crooke, Pedro Quiralte, Isabella Gaudí, Amparo Navarro, cantantes. Paco León, Ángel Ruiz, Manuela Paso, Jorge Usón, Miriam Montilla, Diego Molero, etc. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro del Teatro de La Zarzuela. Dirección escénica: Miguel del Arco. Dirección musical: José María Moreno. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 20-V-2016.

Cuando aún se recuerdan las producciones de «La Gran Vía» de Adolfo Marsillac (1983) y Paco Mir (2009), el Teatro de la Zarzuela vuelve a programar el título de Chueca y, para evitar comparaciones, la retoma junto a «El año pasado por agua» en un espectáculo único sobre Madrid, urdido con imaginación desbordante y algunos lugares comunes. Miguel del Arco quiere dejar claro que muchas cosas no han cambiado del siglo XIX a 2016, sobre todo en política, tema predominante en este «¡Cómo está Madriz!». Esta politización no es sorprendente puesto que el género chico siempre la constató y, quizá también, porque por desgracia vivimos días como aquellos de Cánovas y Sagasta. Del Arco le echa imaginación contando ese Madrid a través de la narración de un vecino de la Plaza Mayor a quien no dejan dormir, pero que en sus sueños se topa con el Madrid de Chueca y Valverde. Se respetan los números musicales, buena parte de los textos, algunos se modifican y, sobre todo, se añaden muchos otros para integrar y unificar un espectáculo que divierte pero al que, quizá, le sobren minutos, pues la segunda parte aporta menos. La idea de las proyecciones cinematográficas paneladas resulta excelente para dotar de movimiento a una escena que de por sí ya tiene mucha acción, porque del Arco sabe mover a los artistas. Entre tanta fantasía hay también lugares comunes y gratuidades prescindibles. Así la felación a un sacerdote, el dialogo en la tertulia que comparten Valle Inclán, Machado, Baroja o Benavente y en la que éste se le llama «maricón» sin contemplaciones y algunas otras alusiones fáciles a la actualidad, como las fotografías de Barcenas, Blesa, Rato y cia que empañan la labor de del Arco, que no necesitaba recurrir a ese camino trillado. Punto y aparte es Paco León, centro de la producción como ese paseante en sueños, que está que se sale. El reparto funciona mejor en lo actoral que en su parte canora. Hay quizá excesiva tendencia al grito, tanto en lo hablado como en la parte coral que, eso sí, desborda alegría, muy especialmente las coristas. José María Moreno concierta el bullicio en ocasiones poco inteligible. Se expresa en la propia escena: los espectáculos no deben de olvidar su componente de distracción y, desde luego, este «Madriz» no lo olvida.

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