New Order: con pasado, sin nostalgia

El grupo de Manchester presenta su mejor trabajo en años en el escenario Heineken del BBK Live, donde actuarán el próximo jueves junto a Arcade Fire, M-83 y Hot Chip.

New Order
New Order

El grupo de Manchester presenta su mejor trabajo en años en el escenario Heineken del BBK Live, donde actuarán el próximo jueves junto a Arcade Fire, M-83 y Hot Chip.

Ellos mismos se han definido en alguna ocasión como una familia disfuncional, y los datos ahí están para corroborarlo. New Order, el grupo surgido tras la orfandad en que Ian Curtis dejó a Bernard Sumner, Stephen Morris y Peter Hook (Joy Division) en 1980 se ha separado dos veces y tras la última reunión ha perdido a uno de sus miembros más carismáticos, el soberbio bajista «Hooky». Pero conviene recordar que estos caballeros han cambiado dos veces por sí solos los designios de la música popular. Reciclaron las profundas depresiones y los abismos de Joy Division que marcaron a una generación en rabiosos sintetizadores conducidos por la euforia y sujetados por un toque de melancolía. Porque no se puede evitar ser de Mánchester «y tener ese lado un poco nostálgico», dice al teléfono Gilian Gilbert, teclista casi desde la fundación de New Order y esposa de Morris. Después de unos cuantos avatares que ríete tú de «Juego de Tronos», el grupo ha publicado su mejor disco en mucho tiempo, «Music Complete» (Mute), el primero sin Hook, con los fichajes de Phil Cunningham y Tom Champan, y el regreso de Gilbert.

Seguir sin Peter Hook

«Han sido tiempos turbulentos pero nos sentimos como una banda unida después de todo», afirma Gilbert, que en parte atribuye la buena onda interna a la participación como productor de Tom Rowland (factótum de los Chemical Brothers como productor de dos cortes). «Él cambió la dinámica de la banda, en un momento de mucho desconcierto porque no sabíamos qué iba a ocurrir con la salida de ‘‘Hooky’’ y cómo iba a reaccionar el público a nuestro siguiente trabajo una vez decidimos seguir adelante sin él», comenta. El resultado fue «Restless», un tema rebosante de clase, con arreglos medidos y melodías pop que lanzó el álbum a las listas. Sobre su potencial en directo lo podrán atestiguar los que vayan a ver su esperado concierto el jueves 7 de julio en el escenario Heineken (23:00 horas). La marca repite por cuarto año consecutivo como patrocinador del festival, al que lleva su campaña Live Your Music y en la que se ha volcado para apoyar la música en directo en todas su formas: tanto en los grandes formatos como en experiencias más reducidas y diferentes.

La banda se formó hace 36 años como resultado de unos indolentes ensayos postraumáticos. Ian Curtis acababa de quitarse la vida y sus compañeros de banda habían perdido el alma musical. Jugaban en el local de ensayo con las experiencias de la electrónica aprendidas en Berlín cuando se curaron el luto con el sintetizador. Casi cuatro décadas después siguen siendo una gran banda. «Nos hace sentir felices. Hemos tenido muchas etapas y altibajos, y no solemos pensar en ello, pero hace dos semanas actuamos en Glastonbury y para prepararnos, recuperamos las grabaciones de nuestro primer concierto allí, en 1982. Fue raro. Tan raro como ver que a la gente le seguimos gustando». El grupo ha pensado en el público para hacer «Music Complete»: «Sí, porque nos gusta nuestra vertiente rock pero sabemos que en el fondo a nuestros fans les atrae más el repertorio electrónico. Así que nos hemos acercado a los primeros tiempos de la banda». Tanto, que han empleado el mismo sintetizador que dio forma a esa obra cumbre que es «Blue Monday». «Sí, porque estamos en esa fase de coleccionar viejas máquinas de sonidos pero eso no nos hace perder de vista que una buena biblioteca de sonidos y samples y esos emuladores de las máquinas antiguas que puedes tener en un ordenador, suenan increíblemente bien y ahorran una barbaridad de tiempo y de energía que puedes dedicar a otra cosa fuera de la música. No somos unos nostálgicos de los aparatos y, además, lo importante es que nuestros cerebros, que son los que lo mueven todo, siguen funcionando de la misma forma».

¿Reconciliación?

Gilbert dejó la banda durante 9 años (de 2002 a 2011) debido a la delicada situación de una de sus hijas, aquejada de una enfermedad debilitante, y después se enfrentó a un cáncer de mama. «Fue duro, pero está superado. Y te aseguro que aproveché el descanso. Estoy feliz de haber vuelto al grupo y he ganado en una cosa decisiva: tengo mucha más confianza para opinar, cosa que antes jamás hacía, y aunque no todas las ideas que expongo se aprueban en la democracia interna, muchas de ellas, sí». Entonces, puede que no sea casualidad que el mejor disco del grupo en mucho tiempo se produzca coincidiendo con su regreso, pero es cierto que el censo electoral en el seno del grupo había cambiado bastante cuando Gilbert se decidió a volver. «Fue raro: éramos cinco, con dos incorporaciones y una baja. Al principio estaba realmente confusa, pero ahora tenemos un nuevo orden en New Order que está realmente bien». Pero volviendo al símil de la familia disfuncional, Gilbert nunca pretendió ser la madre de unos hermanos que pasan el día peleándose. «En absoluto. Lo que ocurrió nadie lo podía parar, y ha sido duro para todos, pero...» Después de los improperios que han intercambiado en entrevistas, no parece que vaya a haber reconciliación, ¿verdad?. «Ya sabes que a veces somos un poco disfuncionales».

Desagradable y triste Brexit

Han cruzado Europa centenares de veces en sus giras. Lo volverán a hacer este verano y todos los que puedan, pero hay incógnitas acerca de cómo les puede afectar la salida de Reino Unido de la UE, porque, al fin y al cabo, las giras son una forma de trabajo que podría en un futuro requerir un visado. «Lo que ha pasado es muy desagradable. Yo voté por permanecer y el resultado me parece deprimente. No sabes cuánto discutí con mi familia, que están locos y votaron al completo por la salida. Desde la votación no hablo con ellos. ¿Sabes? Pienso que, aunque suene impopular, es una cuestión demasiado importante como para dejar a la gente que en un día de votación decida el futuro. Luego vienen las consecuencias pero ya no se puede hacer nada». «Nadie puede imaginar las consecuencias, pero yo estoy muy triste, es demencial».