Natalia de Molina pone rostro a la crisis económica en «Techo y comida»

Natalia de Molina
Natalia de Molina

La actriz Natalia de Molina ha puesto rostro a las miles de personas que han sufrido en sus carnes la crisis económica en la película “Techo y comida”, primer largometraje dirigido por Juan Miguel del Castillo, presentado hoy en la sección oficial del Festival de Cine Español de Málaga. De Molina interpreta a Rocío, una joven madre soltera sin trabajo que no recibe ningún tipo de subsidio, por lo que no puede pagar el alquiler de su piso, lo que lleva a su propietario, también acuciado por las deudas, a denunciarla, con lo que planea sobre ella la amenaza del desahucio.

El objetivo al hacer esta película era “dejar un reflejo de la que está cayendo con la crisis económica y hacerlo del lado de los más desfavorecidos”, ha afirmado el director, que cree que la historia contiene “una denuncia social muy fuerte”.

“Es una película del pueblo y para el pueblo, para hacer reaccionar al pueblo y a todas las mentes que están dormidas en este país. Pone el foco donde otros no quieren mirar para hacerlo visible y dar voz a las personas que peor lo están pasando”.

El director jerezano también ha querido mostrar que “Andalucía ha sido una tierra muy castigada, y cuando se decía que España iba bien, aquí nunca ha ido bien”, y deseaba reflejar “un problema que es universal”, aunque desde el “punto de vista” de su tierra.

Natalia de Molina ha calificado este trabajo como un “ejercicio” en el que se ha “dejado la piel”, al ser un tema “bastante alejado” de su vida.

“No soy madre, y el día que lo sea veré cosas y entenderé de otra manera a la protagonista”, ha afirmado la actriz, que ha admitido que sintió “cierto miedo” al recibir el guión.

“Sabía que quería estar en la película, pero sentía respeto por estar a la altura, no quedarme a medias ni al 90 por ciento. No me he metido en el personaje, se ha metido ella en mí”, ha añadido.

De Molina, presente con tres películas “muy diferentes” en este Festival de Málaga, siente que está “disfrutando un momento dulce”, y en el caso de “Techo y comida” fue “muy complicado y muy sacrificado” ponerse “en la piel” de la protagonista, que ha sido la madre en la pantalla de un gran descubrimiento, el niño Jaime López.

“Como ella es tan buena actriz, vi el don que tiene para actuar y lo hice igual que ella”, afirma con desparpajo al preguntársele por su trabajo Jaime López, escogido tras varias pruebas de selección en Jerez de la Frontera en las que participaron 160 niños.

Por su parte, Germán García, productor de la película, se emocionó al leer el guión y considera que se enmarca en un “neorrealismo actual”.

“Es un documento para que dentro de veinte años se vea y se sepa lo que estaba pasando en este país”, ya que se sitúa en el año 2012, “cuando la crisis azotaba con más virulencia y se produjo un punto de inflexión entre lo que estaba pasando en silencio y cuando los medios empezaron a hacerse eco”, ha añadido el productor.

Junto a Natalia de Molina y Jaime López, forman parte del reparto Mariana Cordero, Mercedes Hoyos, Gaspar Campuzano, Montse Torrent, Natalia Roig y Manuel Tallafé, informa Efe.