«O los tres o ninguno»: cuando salí de Irán

El director de origen iraní Kheiron cuenta en clave de comedia la epopeya migratoria de sus padres y su lucha por la libertad

«Mi modelo es ‘‘intocable’’», dice el director del filme, todo un fenómeno de taquilla
«Mi modelo es ‘‘intocable’’», dice el director del filme, todo un fenómeno de taquilla

Kheiron ha cimentado su fama en la televisión y el teatro franceses en espectáculos con altas dosis de vulgaridad. Pero apenas ha dispuesto de medios para dar el salto al cine, este joven franco-iraní que ama escandalizar al personal ha optado por reflejar de manera entrañable la dura historia de sus padres, unos jóvenes inquietos que sufrieron el régimen del Sha y tuvieron que abandonar Irán ante el acoso posterior de los ayatolás. «He tratado de hacer una película púdica para mis padres –confiesa Kheiron–. Les tengo prohibido venir al teatro, pero aquí no quería que se sintieran incómodos». «O los tres o ninguno» es ante todo un homenaje. La historia de Hibat y Fereshteh, su huida a Francia con un recién nacido (precisamente el director de esta cinta) y las dificultades para integrarse en un nuevo país y, una vez superado, la lucha por integrar a numerosas razas y creencias en el suburbio en el que viven. De hecho, el padre de Kheiron recibió en la realidad la Legión de Honor por su activismo en las «bainleau» francesas.

w el sofá azul

El actor, que interpreta al personaje de su padre, ha querido implicar a toda la familia en esta comedia dramática. «Les entrevisté durante mucho tiempo para conocer bien su historia, leyeron el guión y vinieron al rodaje. Mi familia vive al ritmo de esta película desde hace dos o tres años». Al final, confiesa en clave de humor, los problemas han venido derivados por los detalles: «Mi madre se fijaba en cosas pequeñas, como que nunca habíamos tenido un sofá azul».

La ópera prima del actor franco-iraní respira un aire desenfadado y mágico aun en los momentos más duros: las cárceles del régimen del Sha, la huída a través de las montañas... Kheiron se confiesa apasionado de la comedia dramática francesa: «’’Intocable’’ es mi modelo a seguir». Por eso, su mirada sobre las «bainleau» resulta tierna, quizás ingenua: «Esta cinta trata problemas que no se han arreglado como la inmigración, el exilio, los suburbios... Yo sólo sé que a nosotros nos ayudaron mucho al llegar a Francia y que mis padres conocieron gente maravillosa que les dio oportunidades. Había voluntad de avanzar». Hoy, con el modelo de integración francés seriamente tocado y cuestionado, «O los tres o ninguno» intenta desde la «sinceridad», señala el director y protagonista, reflejar una Francia a la que afluyó en oleadas lo mejor de la juventud iraní en busca de un espacio donde volcar sus ansias de democracia. Entre ellos, Hibat y Fereshteh, quienes representan ese ideal de fraternidad, ya sea dentro de Irán –donde les va la vida en ello– como en los alrededores de la ciudad de París.

Kheiron ni siquiera es consciente de que recientemente ha habido unas elecciones en Irán, el país de sus padres. «A mí la política de Irán o de Francia no me interesa. Una cosa es la actitud política, que todos tenemos, y otra el hecho de hacer política, que me trae sin cuidado». Confiesa no sentir una necesidad imperiosa de visitar un país cuya entrada tiene vetada, «aunque si un día mi padre quisiera enseñarme el lugar en el que nació, me haría mucha ilusión». Confiesa sentirse decepcionado por la política, un tema del que no desea hablar demasiado en la conversación porque sencillamente no le interesa: «Intento no enfrentarme a ella por un acto de salud mental», asegura y se enciende ligeramente cuando se le menciona el tema de las fronteras, a las que considera «un error. El hecho de decir: esta parte es mía, la otra es tuya y por aquí no puedes pasar. Yo desafiaría a todas esas personas que piensan así a decidir qué harían si su familia estuviera en peligro en una guerra. ¿Se quedarían como niños buenos tranquilamente al otro lado sabiendo que corren peligro, o harían lo posible para salvar a los suyos?», se pregunta.

La cinta se convirtió el año pasado en un fenómeno de taquilla en Francia al conseguir llevar a las salas a más de 600.000 personas.