«Olvidémonos de ser turistas»: El viaje interior

Autor: Josep Maria Miró. Director: Gabriela Izcovich. Intérpretes: Eugenia Alonso, Lina Lambert, Estenban Meloni y Pablo Viña. Teatros Español. Madrid. Hasta el 10 de junio.

Tomando como punto de partida algo tan actual y, dependiendo de sus causas, tan tristemente polémico como son los movimientos migratorios, Josep Maria Miró ha escrito esta obra cuya acción se desarrolla en el lejano cruce de las fronteras de Paraguay, Brasil y Argentina, cerca de las cataratas de Iguazú. A ese lugar de encuentro y de huida, a esa tierra de nadie y de todos, se desplazan los dos protagonistas de la función, un matrimonio de Barcelona, en un viaje que tiene tanto o más de existencial que de meramente geográfico. Las mayores virtudes de la obra, construida sobre un cosistente armazón dramatúrgico, y amarrada a unos diálogos diestramente escritos, se encuentran en el tono de conmiseración y ternura con el que el autor y la directora Gabriela Izcovich tratan a unos personajes que, más que a cualquier sitio señalado sobre un mapa, tratan de llegar al fondo de sí mismos y al fondo de las dramáticas circunstancias que determinan su presente. Lo malo es que el espectador solo puede ver esa travesía en la superficie, sin asistir a un verdadero análisis emocional o intelectual del conflicto que los marca. De manera que, al final, la función queda más encorsetada de lo debido en los márgenes de un melodrama sencillo y convencional. Incluso la sugerente y acertadísima atmósfera de incertidumbre que preside las primeras escenas se desvanece por falta de enjundia dramática en el desarrollo de una acción que hacia la mitad se va tornando ya peligrosamente escueta y previsible. Las interpretaciones, entre las que destaca el versátil trabajo de Eugenia Alonso, no pueden sino afianzar el montaje dentro de los parámetros de corrección mencionados.

LO MEJOR

La obra tiene un sólido esqueleto formal que hubiera dado para más

LO PEOR

Uno se va con la sensación de que no ha visto todo lo que la función prometía