«El caballero de Olmedo», Lope de Vega salta al ruedo

Javier Veiga (dcha.) y Enrique Arce, en «El caballero de Olmedo»

Don Alonso, el protagonista de «El caballero de Olmedo», es uno de los personajes trágicos más poderosos del imaginario clásico español. Lope de Vega se pudo haber inspirado en canciones populares que narraban antiguos crímenes en la localidad vallisoletana. Su muerte, a causa de la envidia y a traición, enlaza con una tradición que honra la nobleza y el honor con el recuerdo y castiga a los ruines. Así al menos era antes España. Texto clave en la obra de Lope, y muy popular, este año llegarán dos versiones a Madrid: la segunda será la que dirigirá Lluís Pasqual con la CNTC, el próximo febrero.

Con Carmen Maura

Pero el que ahora nos ocupa es otro y lleva la firma de Mariano de Paco, un director con un recorrido ya largo que se enfrenta al que acaso sea su año más trascendental. Esta semana llega al Fernán Gómez con «El caballero de Olmedo» y en diciembre debutará en el Centro Dramático Nacional, donde estrenará «Carlota», una comedia policiaca, a lo Agatha Christie pero con el humor de su autor, Miguel Mihura, y para el que contará, como protagonista, con Carmen Maura, en el regreso de la actriz a la escena después de más de tres décadas. El 29 de octubre comenzará a ensayar. «Carmen Maura está realmente ilusionada. Y yo, a gusto, encantado con cómo nos están tratando en el María Guerero. Vivo en una nube».

Además, el director asegura que este montaje de Lope de Vega es importante para él: «Ha supuesto reencontrarme con mi estilo, que, por avatares de la vida, había abandonado o potenciado menos». Y habla de un «cierre de ciclo» en su vínculo con la productora Secuencia 3. El montaje lleva desde marzo girando por diversas ciudades y festivales de verano, entre ellos, claro, el de Olmedo: «Era una responsabilidad muy grande, porque allí se lo saben de memoria, y la respuesta del público fue impresionante». Cuenta De Paco sobre este montaje que optó por subrayar la tragedia de un texto que, como buena parte de nuestros clásicos, y más los de Lope, se mueve entre géneros: «Lope lo subtitula como tragicomedia, pero yo quería que mi montaje circulara por el camino de la tragedia: la figura de Alonso tiene los elementos de un héroe de la tragedia griega, un Héctor, un Aquiles, un hombre que, conociendo su destino, se identifica con él, y logra que el público también lo haga. La figura de Inés, la dama, complementa al héroe», explica sobre una versión «muy fiel al texto de Lope de Vega» y con claros lazos con «La Celestina» –obra que el director estrenó en 2012–, pues aquí hay también una alcahueta, Fabia, y un amor que se torcerá.

A partir de una escena en la que Alonso y Rodrigo, su antagonista, lancean a un toro, Mariano de Paco tuvo la idea para su puesta en escena: «Extraje la figura del toro, y la utilizo como elemento atávico, de muerte y de vida; más que un símbolo de poder, he hecho una especie de coro griego con los actores con cabeza de toro». Y añade: «La presencia de cada personaje es necesaria en la historia: he planteado un montaje en el que todos los actores están siempre en el escenario».

Aunque estamos acostumbrados a ver a Javier Veiga en papeles cómicos, De Paco tuvo clara su elección: «Javier, por encima de todo, es un buen actor», asegura. Y tiene un valor añadido en esta ocasión: «Marta Hazas, que interpreta a Inés, es su pareja en la vida real. Se nota la química entre los personajes y entre los actores».