El Liceo sitúa el «Othello» de Verdi en un campo de refugiados

José Cura es el moro de Venecia en una moderna producción de Andreas Kriegenburg

Una pared de múltiples camas domina la puesta en escena de una producción que mantiene a todo el elenco en escena la mayor parte del tiempo
Una pared de múltiples camas domina la puesta en escena de una producción que mantiene a todo el elenco en escena la mayor parte del tiempo

José Cura es el moro de Venecia en una moderna producción de Andreas Kriegenburg

«Los estragos de la guerra son los mismos ahora que hace 800 años». Christina Schepelmann, directora artística del Gran Teatro del Liceo no tiene ninguna duda al respecto. Por eso, que una producción del «Othello» de Verdi sitúe a la tragedia shakespiriana en un campo de refugiados de la actualidad tiene todo el sentido del mundo. «El libreto original nos sitúa en una isla chipriota, justo después de la gran guerra. No nos lleva a la bella Venecia, sino a lo que sería una especie de capo de refugiados, donde el poso de destrucción y violencia todavía está muy presente», añade Schepelmann.

El director de escena Andreas Kriegenburg es el responsable de este inédito punto de vista, con un elenco que incluye a José Cura como el atormentado Othello, Ermonela Jaho como Desdémona, Marco Vratogna como Yago y Alexey Dolgov como Cassio. «Queríamos reflejar la experiencia de la guerra en los personajes ya que es la base de la relación entre Othello y Yago. No podíamos reflejar la guerra en el momento que se produce, pero sí el desastre que arrastra después y nos pareció que los refugiados, como las víctimas más débiles de todo conflicto, nos ayudaría a dar mayor visibilidad a esta idea», comenta Claudia Gotta, repositora y ayudante de Kriegenburg.

La dirección musical corre a cargo de Phillippe Auguin, que destaca la obesión de Verdi por enfatizar la palabra y el verso de la obra. «No era fácil ser el libretista del compositor italiano, porque si no encontraba el acento, el color, la textura orquestral exacta del texto, obligaba a que se volviese a escribir. Su obsesión era encontrar la correcta exclamación del texto para que la música te metiese en el cerebro de los personajes», comenta Auguin.

La puesta en escena, con una pared de arriba abajo llena de camas con los extras y el coro, muestra la cerrazón y agobio de estos espacios. Salvo en dos escenas románticas, los dúos entre Desdémona y Othello, todo el elenco permanece en todo momento sobre el escenarios. «Verdi consigue pintar toda la paleta de colores de la mujer. Con Desdémona, nos encontramos con alguien dulce y enamorada, pero al mismo tiempo una mujer muy fuerte, que podría haber escapado, pero decide quedarse junto a Othello hasta el final», comenta Jaho, que debuta en el rol de Desdémona.

A principios de febrero, también se programará en versión concierto el «Othello» de Rossini, con Gregory Kunde en el papel del moro de Venecia.

Dónde: Gran Teatro del Liceo, Ramblas, 51-59.

Cuándo: Del 21 de enero al 7 de febrero.