«Macbeth» (****): La utilidad del micrófono

Cruz, Grilo y Viegas interpretan a todos los personajes
Cruz, Grilo y Viegas interpretan a todos los personajes

Obra: «Macbeth». Autor: William Shakespeare. Dirección: John Mowat. Intérpretes:Jorge Cruz, Duarte Grilo y Tiago Viegas. Gira internacional. Festival de Olite. Próxima visita a España: octubre de 2017.

Triunfal paso de la cada vez más popular Companhia do Chapitô por el Festival de Olite con el montaje de este Macbeth desbocado, irreverente y divertidísimo en el que dan una auténtica exhibición de creación teatral adoptando soluciones escénicas tan sencillas y desconcertantes como demoledoramente eficaces. Jorge Cruz, Duarte Grilo y Tiago Viegas interpretan todos los personajes principales de la tragedia shakesperiana –reconvertida aquí en comedia–, intercambiándose incluso los roles para favorecer la continuidad escénica, en un espacio apenas ocupado por tres micrófonos con sus respectivos pies, un altavoz y una máquina de humo. Apoyados en esos elementos, jugando graciosamente con el vestuario –el kilt escocés– y armados en ocasiones con ridículos cuchillos de mesa, los tres actores portugueses cuentan con extraordinaria originalidad la conocida historia del ambicioso barón de Glamis, que llegará a detentar el trono de Escocia en una carrera trufada de intrigas y crímenes. Obviamente, la trama está condensada; pero nada esencial queda fuera: hay brujas, apariciones, asesinatos... Eso sí, que nadie espere ver ninguna de las míticas escenas de la mítica obra tal y como las tiene ya preconcebidas. Además, la osadía y la seguridad de los lusos sobre las tablas son tales que no tienen reparos en hacer todo el espectáculo en castellano; a pesar de las dificultades que pudiera generar en el desarrollo de la acción un idioma que no dominan de manera perfecta, lo cierto es que esta función dirigida por John Mowat discurre bajo un código asombrosamente diáfano y con la agilidad que cabe exigir a una propuesta que, decididamente, abraza la comedia pura como forma de expresión. Todo se entiende bien y nada resta hilaridad. Hay ocurrentes guiños metateatrales –Banquo se queja de que Shakespeare escribiera tanto sobre la mujer de Macbeth y ni una sola línea acerca de la suya–; hay también algún que otro resquicio para que emerja la poesía del Bardo, aunque sea de una manera humorística –por ejemplo, la frase «Hay puñales en las sonrisas de los hombres» que pronuncia el hijo del rey Duncan se remarca con intención paródica sin que se pierda un ápice de su sentido y su belleza–; y hay, sobre todo, un variado e ingeniosísimo uso de los micrófonos que podría entenderse también como una burla a muchas compañías de teatro contemporáneas que se empeñan en echar mano una y otra vez en sus propuestas de este artefacto escénico que presuntamente es muy moderno, pero que, paradójicamente, es casi siempre empleado de una manera tan repetitiva y poco imaginativa que resulta ya bastante tedioso para el público más exigente.

Merecida, pues, la larga ovación del público de Olite a una compañía que, tras una intensa gira por Europa y América, volverá a nuestro país a partir de octubre con este y con otros nuevos proyectos.