Teatro

«Pinoxxio» y «La piedra oscura» triunfan en los Premios Max

El Max a la mejor interpretación masculina fue para Pepe Viyuela –«Rinoceronte»– y para Aitana Sánchez-Gijón, en el apartado femenino, por «Medea»

La actriz Lola Herrera, una de las triunfadoras de la noche
La actriz Lola Herrera, una de las triunfadoras de la noche

Prometieron que en su XIX edición los Premios Max iban a ser un homenaje a la Danza –así fue– y terminaron confirmando a «Pinoxxio» y «La piedra oscura» como el verdadero obsequio a las Artes Escénicas. No había llegado la mitad de la gala y el primero, de Ananda Dansa, ya había cosechado seis de las nueve figuritas a las que optaba, completando la cesta con el Mejor Espectáculo Infantil o Familiar. Siete manzanas.

La primera de la noche, para ellos, para Pepe Llopis por la Mejor Composición Musical para Espectáculo Escénico. Así siguió la tónica de los premios que alternaron los galardones a «Pinoxxio», con las actuaciones artísticas y los reconocimientos a los demás. «Antígona», «Edipo Rey», «Medea», «Danzad malditos», Joaquín Notario –por «El alcalde de Zalamea»–... fueron desfilando por el escenario del Price. La segunda parte de la cita de la Fundación SGAE fue de la obra de Alberto Conejero, «La piedra oscura», con cinco piezas entre las que estaban Mejor Dirección –Pablo Messiez–, Autoría Teatral y Espectáculo de Teatro.

El duelo por el Max a la mejor interpretación fue para Pepe Viyuela –«Rinoceronte»–, en el apartado masculino, en lucha con Carmelo Gómez y Daniel Grao, y Aitana Sánchez-Gijón, en el femenino, por «Medea». «L’aneguet lleig» y «En el desierto» terminaron completando los reconocimientos en el circo madrileño como mejores montajes Musical y de Danza –respectivamente, siendo especialmente significativo el segundo, el único galardón de los cinco a los que optaba en la edición que se cerró haciendo mención a Pandur–.

Mención a parte merece Lola Herrera. Presentada por el chorro de voz de su hija, Natalia Dicenta, la octogenaria actriz se llevó el Max de Honor a su carrera. Años en los que no le ha perdido la cara a su «pareja», el teatro, ni quitado la mano a la pequeña «Lolita».