Teatro

¿Y tú dices que eres mi amigo?

Buena parte del equipo puso en pie «Burundanga» se reúne para estrenar «Me gusta cómo eres», una comedia de situación que lleva años triunfando en Francia.

Foto: Rubén Mondelo
Foto: Rubén Mondelo

Buena parte del equipo puso en pie «Burundanga» se reúne para estrenar «Me gusta cómo eres», una comedia de situación que lleva años triunfando en Francia.

Miren Ibarguren y Óscar de la Fuente dan vida a una pareja urbanita que va a pasar el fin de semana en el campo a casa de unos amigos, la interpretada por Pepa Rus y Juan Antonio Lumbreras. Cuando estos últimos escuchan por accidente lo que la otra pareja piensa realmente de ellos, el conflicto estallará irremediablemente. Este es el punto de partida de «Me gusta cómo eres», una obra de Carole Greep que a su director, Gabriel Olivares, le parece increíble que no se hubiese montado aquí antes en castellano, después de haber estado 15 años representándose de manera ininterrumpida en París. «Es una obra que tiene lo mejor de las comedias francesas; una función de las que pone al espectador, como ya hacía Molière, en una tesitura moral ante la cual tiene que tomar partido», asegura el prolífico director.

Y esa tesitura moral no tiene que ver tanto, a pesar de la sinopsis, con la vida en el campo en oposición a la vida urbana, ni tampoco con los problemas propios de la vida en pareja; el verdadero tema de fondo de «Me gusta cómo eres» es la amistad. «También habla de la hipocresía y de las apariencias –apunta Olivares–. Diría que el gran tema es el de la imagen que tenemos de nosotros mismos frente a la que queremos dar a los demás. La comedia aflora cuando esa imagen se cuestiona, se pone en entredicho». «Lo que la autora critica es la superficialidad que empaña, a veces sin que nos demos cuenta, las relaciones de amistad; en cierto modo, hay una defensa de la amistad sincera», añade Pepa Rus. Pero todo está tratado, según el director, sin recetas ni moralinas: «Las respuestas las debe ir encontrando en todo caso el propio espectador. Desde luego, es una función que puede generar cierto debate. Me gustaría que la gente saliese del teatro cuestionándose si es tan importante defender la imagen que uno tiene de sí mismo. Algo que hemos ido descubriendo en el proceso de ensayos es que, si debes defender tanto una presunta verdad, tal vez es que no la sea del todo».

La versión de la pieza, definida por Olivares como «una comedia de situación de esas en las que parece que no pasa nada y en las que, en realidad, están pasando todo el rato muchísimas cosas», viene firmada nada menos que por Jordi Galcerán, un autor que conoce muy bien los resortes del género y, en general, de todo el teatro comercial. Según Pepa Rus, el dramaturgo catalán «ha sabido leer toda la ironía del original y logrado recoger los dobles y hasta triples sentidos que tienen las frases». Ciertamente, el texto original de Carole Greep, que supuso su debut en la literatura dramática después de abandonar su carrera como redactora en una agencia de publicidad, fue el que abrió de par en par, en el año 2000, las puertas teatrales del país vecino a la autora, que no ha dejado desde entonces de escribir para los escenarios –«Post-it», «La bomba», «Mis mejores deseos»–, para el cine y para la televisión.

Sabedores de las muchas posibilidades que tenía este material primigenio, algunos de los artífices de aquel exitazo que fue –y aún sigue siendo– «Burundanga» se han reunido de nuevo quizá con la esperanza de que el azar haga sonar de nuevo la flauta. Los mencionados Olivares y Galcerán –que fueron también director y autor, respectivamente, de «Burundanga»– vuelven a coincidir con las productoras Verteatro y Smedia –que aquí colaboran con otros nuevos productores– para poner en pie una obra que, a priori, parece que podrá cautivar a un amplio espectro del público y mantenerse largo tiempo en la cartelera.

Auténtico placer

«Repetir lo de “Burundanga” es imposible, aquello fue un fenómeno único –confiesa el director del espectáculo–, pero sí puedo asegurar que esta es una comedia maravillosa, una función muy viva, y que solo ver el talento que hay sobre el escenario es ya un auténtico placer». Un talento que, a tenor del reparto, parece efectivamente muy bien aquilatado si tenemos en cuenta que los cuatro actores protagonistas, aunque con bagajes y estilos diferentes, han triunfado ya sobradamente el género. «No puedo estar más feliz con los compañeros que tengo –afirma Rus–. Miren (Ibarguren) es íntima amiga y ya habíamos trabajado muchas veces juntas. A Juanan (Lumbreras) y a Óscar (de la Fuente) los conocía profesionalmente, pero no había coincidido con ellos. Todos tienen una forma de trabajar y un talento fuera de lo común. Para mí, sinceramente, en un lujo poder ir con ellos al teatro cada día. Si a eso le sumamos la capacidad que tiene Gabriel Olivares para descubrir caminos y para aunar técnicas y métodos, pues solo puedo decir que está siendo un auténtico placer».