Cultura

«Tristán e Isolda»: Excelente inicio de Afkham

De Wagner. Voces: P. Lang, V. Urmana, F. van Aker, R. Sadnik, B. Daniel, B. Sherrat, R. Padullés. OCNE. Dirección musical: David Afkham. Puesta en escena: Pedro Chamizo. Auditorio Nacional de Música. Madrid, 17-II- 2019.

Publicidad

Tras las exitosas «El holandés errante», «Elektra» y «El castillo de Barbazul» la OCNE programó «Tristán e Isolda» coincidiendo con el debut de David Afkham como su titular tras años de cierta interinidad. Quizá el conjunto no haya alcanzado el nivel de las tres anteriores apuestas, aunque sin duda ha merecido la pena y el éxito ha resultado clamoroso.

Hizo bien Afkham en reducir en algo la plantilla orquestal, ya que colocar a la orquesta en el escenario –y en el Auditorio Nacional no hay otra posibilidad– significa entablar una competencia desleal con las voces si el director no tiene un cuidado exquisito. Lo tuvo Afkham en términos generales y, cuando el sonido se sobrepasó, ayudó al tenor a marcar en vez de cantar a plena voz. Decía una aficionada a mi lado que estaba deseando que Tristán se muriese de una vez y la opinión tiene su justificación ya que la más de media hora de su óbito resulta larga porque no hay tenor que pueda con ella. Se apreciaron algunos apuros en las medias voces y llegó fatigado al final de un papel que cantó sin despegarse de la partitura

–el único en el reparto– después del primer acto. Frank van Aker posee una voz interesante, pero Tristán es mucho Tristán. También lo es Isolda y Petra Lang, que abordó el personaje en el pasado Bayreuth, no pudo evitar destemplarse y casi gritar en momentos. A su «Mild un leise» le faltó dulzura. A mayor altura brilló el resto del reparto, especialmente Sherrat, con un monólogo de Marke ejemplar. También Urmana, una Brangäne de lujo y el Kurwenal de Daniel. Afkham dirigió sin batuta y logró un equilibrio modélico en intensidad y dinámicas, como deseamos que siga la temporada.

Publicidad