Fútbol

Enrique Ortego: «La única obligación en el 64 era ir a ver a Franco»

La Selección celebra su centenario y el periodista repasa el recorrido por este siglo en el libro «La Roja cumple 100 años»

Enrique Ortego, autor de "La Roja cumple 100 años"
Enrique Ortego, autor de "La Roja cumple 100 años"Alberto R. RoldánLa Razon

El 28 de agosto de 1920 la selección española disputaba su primer partido. Era el debut en los Juegos Olímpicos de Amberes contra Dinamarca, aunque el partido se disputó en Bruselas. España ganó (1-0) y dio el primer paso hacia la medalla de plata que consiguió en aquellos Juegos. Una rareza más del comienzo de aquel equipo que no pudo disputar amistosos de preparación porque los clubes no cedían a los jugadores. El camino recorrido en los 100 años que han pasado desde aquel día hasta hoy lo cuenta el periodista Enrique Ortego (Madrid, 1956) en el libro «La Roja cumple 100 años», escrito en colaboración con Pedro Martín.

–¿Tardó mucho España en tomarse en serio a la selección?

–No, porque chocó mucho que vas por primera vez y ganas la plata. Es rocambolesco también cómo se clasifica porque iban repescando equipos para que el deporte del fútbol llegara lo más lejos posible en los Juegos Olímpicos. Después hay varios partidos que llaman la atención. El primer partido en San Mamés cuentan que es muy bueno y luego hay un partido contra Inglaterra en el Metropolitano que es el primero que pierde Inglaterra contra un equipo que no es de las islas. La gente saltaba al campo para llevar en hombros a los jugadores.

–El apoyo a la selección ¿siempre ha estado ligado a los resultados?

–Yo creo que eso es mucho más ahora o era hasta que se empieza a ganar. Dice Zubizarreta que ellos iban y nadie les pasaba por encima, en todas las Eurocopas o Mundiales siempre puede haber una pequeña coartada. Y el gran triunfo de la Eurocopa del 64 estoy seguro de que es porque se juega en España. Luis Suárez dice que era mejor equipo el de cuatro años antes, cuando Franco no les deja ir a Moscú. Luego, cuando ganan se van por la noche de juerga y se van cada uno por su lado, no hay nada organizado. Y al día siguiente la única obligación que tenían era ir a ver a Franco a El Pardo. Ponen un autobús para que vaya todo el equipo junto y hay jugadores que se van por su cuenta. Marcelino va con Rivilla en su Mercedes.

–¿Por qué con los jugadores que había a España le costaba hasta llegar a los Mundiales?

–Que no fuéramos al Mundial del 58 con una delantera que era Miguel, Kubala, Di Stéfano, Suárez y Gento. Eran jugadores increíbles. Miguel era el menos conocido, pero no ganaban y se quedaron fuera porque empataron con Suiza. Esos eran más fracasos que luego cuando siempre pasaba algo. No hay motivo, pero tengo una explicación después de documentarme para el libro y es que la selección no era nada importante en el fútbol español, aunque los jugadores eran los mismos.

–En Amberes nació la furia.

–Hemos estado muchos años hablando de la furia, pero nuestros equipos no eran de furia. Teníamos el estilo de los jugadores que teníamos, los entrenadores tampoco tenían un estilo. Parece que han sido 80 años de furia y furia sería en ese primer momento si es verdad, porque he leído por lo menos cinco versiones diferentes. Uno dice que un vasco dijera eso porque entre ellos hablaban en euskera. Pero España nunca ha sido un equipo de furia.

–No había estilo hasta que llega Clemente. ¿Cómo eran aquellos tiempos en la selección?

–Dentro de lo que era aquella época veías una unión en el equipo, todos creían en la idea, todos defendían al seleccionador. Había guerras, él separaba a unos de otros. Pero la selección estaba viva. Se hablaba de la selección, para bien o para mal. La selección era un ente reconocible. Eran once espartanos. No he visto ningún grupo que defendiera a su entrenador como ése. Y yo con él ya tuve problemas porque empezaba a colaborar con la Ser y decía: «Tú, aquí, ¿cómo vienes, por Abc o por la Ser?». Eso me lo dijo en Praga el día del debut de Raúl. Era cuando empezaba a trabajar en la Ser. Yo le dije: «Vengo como Quique Ortego». «Bueno, pues entonces quédate», me dijo.

–¿Con qué historia se queda de las que ha contado?

–Entre las más desconocidas mi preferida es un España-URSS en Sevilla en el 72. La selección manda la lista a la UEFA con tres porteros que son Iribar, Reina y Rodri, el del Atlético de Madrid. Iribar se lesiona la tarde anterior y tiene que jugar Reina. Esa mañana va a la concentración Rodri, el portero del Sevilla para saludar. Ya había sido internacional militar o B. Le llama a casa el masajista del Sevilla que era también el de la selección. Y le dice: «Ha dicho Kubala que te vengas, que te sientas en el banquillo». Él va, se sienta en el banquillo, pero era un Rodri que no estaba inscrito para el partido. Parece ser que los soviéticos estaban al tanto, pero como la Unión Soviética se clasificó no presentó denuncia.