La ex Liga de las estrellas

Neymar, Cristiano Ronaldo y Messi eran las grandes referencias de una competición que batía récords de ingresos y que ahora queda devaluada

Una turista fotografía los Balones de Oro de Leo Messi en el museo del Fútbol Club Barcelona
Una turista fotografía los Balones de Oro de Leo Messi en el museo del Fútbol Club BarcelonaEnric FontcubertaEFE

Las giras por Asia eran un clásico del Real Madrid de los galácticos. Llegar allí con Beckham era un éxito seguro: multitudes en los aeropuertos, en los entrenamientos, en los partidos y en los hoteles. David Beckham era una marca global y su presencia abría un mercado inmenso para el nuevo fútbol que llegaba y en el que los ingresos de taquilla perdían importancia frente a los ingresos de televisión y de márketing. El Real Madrid abrió las fronteras de la Liga de las estrellas y logró enganchar a muchos aficionados que más que de equipos son de jugadores.

En el Barcelona, Ferrán Soriano llegaba al club del mano de Laporta con una teoría similar a la del Madrid de Florentino. Lo llamó el «círculo virtuoso» y su punto de partida era Ronaldinho: «Hay que invertir inmediatamente en el producto (jugadores) para generar ingresos e iniciar la rueda de crecimiento (el círculo virtuoso)», explicaba en el libro donde contó su pasó por el club azulgrana. Es decir: invertir en grandes jugadores, que éstos, a los que se considera un valor seguro, hagan crecer al club y le hagan competitivo. Que el club, por tanto, llegue a conquistar o pelear por los títulos internacionales, aumente su audiencia global y así sus ingresos. De este modo, se puedan fichar grandes jugadores, es decir, se puede volver al principio. Y el fútbol español, así, se llenó de abundancia.

Ferrán Soriano, ahora, es director ejecutivo del Manchester City.

Acabar LaLiga la temporada pasada fue un asunto vital. Los clubes tenían que jugar y cobrar todos los derechos de televisión porque cualquier otra solución condenaba a muchos a un escenario que no se querían ni plantear. Incluso con el regreso del campeonato, aún a puerta cerrada, se tuvieron que hacer ERTES o bajadas de sueldo, pero se consiguió salvar el ejercicio. Todo apunta a que sin público, la temporada que empieza a mediados de septiembre va a vivir otra depresión económica. «Habrá importantes caídas de ingresos vinculados a las actividades de día de partido, como la venta de entradas, la comercialización de palcos VIP y otras actividades comerciales que se llevan a cabo en los estadios. Incluso cuando la situación sanitaria permita volver a abrir los recintos deportivos, las pérdidas se mantendrán puesto que el número de espectadores se va a ver limitado durante un tiempo», asegura el estudio «World Football Summit: Covid-19, consecuencias en las industria del fútbol». Es decir, que el fútbol mundial, como el resto de las actividades va tener que sobrevivir en la nueva normalidad e incluso gastar más: «Los protocolos de seguridad obligarán a los clubes a llevar a cabo importantes inversiones para garantizar la seguridad de sus seguidores y empleados». El estudio pronostica que hasta 2024 no se van a recuperar los niveles de antes de la pandemia. Y LaLiga española lo tendrá que hacer sin Messi.

La salida de estrellas ha sido escalonada, pero implacable. Primero se fue Neymar y Tebas llegó a decir que prefería que no volviese porque su comportamiento no estaba de acuerdo con los valores de la competición. Tiempo después se marchó Cristiano Ronaldo y Tebas aseguró que el impacto de su salida había sido casi nula. Y de repente, Messi anuncia que se nos abandona. «Nos hemos quedado sin tres figuras a nivel mundial y LaLiga queda devaluada», asegura el economista Gay de Liébana. Tampoco están Mourinho ni Guardiola ni Klopp. El único entrenador de renombre es Zidane. Y los jóvenes futbolistas también se van fuera.

Según la 29ª edición del informe de «Deloitte Annual Review of Football Finance» la competición española logró en la temporada 2018/19 los mayores ingresos de su historia: 3.400 millones de euros, principalmente por los derechos de retransmisiones. Había logrado internacionalizar la marca y había superado a la Bundesliga. No fue hace mucho, pero parece que han pasado siglos: el coronavirus y la posible salida de Messi han roto el crecimiento sostenido. «La Liga española se va a quedar a más distancia de la Premier, que casi habrá facturado 6.000 millones de euros», cuenta Gay de Liébana. Y los que vienen por detrás pueden alcanzar a la competición española.

Era en junio de este año cuando Tebas hablaba de lo poco qué significó el adiós de Ronaldo, pero es que le habían preguntado por una despedida, entonces hipotética, de Messi: «Creo que la salida de Messi sí se notaría. Desde luego, más si se fuese a jugar a otra Liga. Es un icono del fútbol español, de LaLiga y le pediría que por favor termine en nuestra competición. Que tanto cariño lo hemos dado. Tampoco sería una catástrofe porque tenemos firmados unos contratos televisivos con o sin Messi. pero lo importante es el valor que le da», decía.

Pues hay que plantearse esa situación. Ahora ha llegado la realidad de golpe. Por el contrato con Telefónica por los derechos de retransmisión de tres temporadas, que acaba en 2022, se pagaron 2.940 millones de euros. Habrá que ver cómo es la negociación y también cómo son los ingresos de LaLiga y del Barcelona en patrocinios, márketing o amistosos. Hasta Hacienda lamenta que futbolistas que tanto generaban dejen de pagar impuestos aquí.

«Esto un cambio más profundo en el fútbol en el que los equipos estado ya empiezan a mandar”, explica Gay de Liébana. Son los dos clubes de ese tipo, PSG y City, los que pelean por llevarse a Messi. El City de Soriano.