Tour: el día que Ocaña fundió a Merckx

La ronda gala llega a Orcières-Merlette, primer final en alto que medirá el estado de los favoritos, de gran recuerdo para el ciclismo español por la hazaña del conquense

El Tour comenzó el sábado con una etapa marcada por la lluvia en la que había que sobrevivir y donde «Superman» López, uno de los favoritos, tuvo que sortear una caída en la que el mal menor fue chocar contra una señal. También Mikel Landa sufrió un golpe fuerte en las costillas. Y antes de empezar, Roglic se había retirado del Dauphiné cuando iba líder, pero tomó la salida de la ronda gala. Y Egan Bernal, el defensor del título, fue duda por unos problemas en la espalda. El Tour empezó el sábado, sí, pero después de todos estos contratiempos, a los que hay que unir que es septiembre y no julio y las medidas por la pandemia, no se sabe mucho de por dónde va a tirar. El martes será el primer día que dé pistas. Es el primer final en alto, en Orcières-Merlette, un puerto de primera categoría al que se llegará tras superar tres de tercera y uno de cuarta y después de una jornada de lunes en la que no pasó demasiado. El pelotón fue tranquilo, llegó tarde a la meta y el australiano Caleb Ewan se llevó el triunfo en un bonito esprint.

Fue, quizá, la calma previa a la tempestad que se espera en una cima mítica para el ciclismo español. La primera vez que se subió a Orcières-Merlette, en 1971, Luis Ocaña culminó una de las mayores hazañas que se recuerdan, al romper el grupo primero en compañía de Van Impe, Zoetemelk y Agostinho y, más tarde, los últimos 70 kilómetros, en solitario. Con la lengua fuera dejó a Eddy Merckx, que finalizó el día con ocho minutos y 42 segundos de retraso respecto al español. Fue su primera gran derrota, y dijo: «Ocaña nos ha matado a todos como el Cordobés mata a sus toros». Llegó fuera de control casi todo el pelotón y el Tour tuvo que hacer un apaño para seguir, porque sólo hubieran quedado 28 corredores. Pero no se rindió el «Caníbal», que en las etapas siguientes fue remontando y que ganó esa edición de la «Grande Boucle» (la tercera consecutiva) aprovechándose de la retirada de Ocaña, atropellado por un compañero después caerse bajando el Col de Menté.