Barça post Messi: día 1

El argentino no se presenta al primer entrenamiento, como ya hizo con las pruebas PCR. Era el estreno de Koeman. Todo está a la espera de la reunión del padre del «10» y Bartomeu

Hace quince años la pretemporada del Barcelona arrancó con un equipo que acababa de ser campeón de Liga después de seis años de sequía y con la expectación de ver a un joven llamado Leo Messi, canterano, que ya había debutado el curso anterior. Estuvo a punto de marcharse cedido al Espanyol, pero en el Gamper, ante la Juventus de Fabio Capello, no hubo quien lo parara y entonces en el club se lo pensaron: Messi, a jugar con los mayores. Ya ese año se hizo con el puesto de titular, se lesionó, ganó otra Liga, la Champions... Y en tres temporadas, tras el declive del equipo al que dirigía Rijkaard, relevado por Guardiola, se pasó del «Barça de Ronaldinho» al «Barça de Messi». Y eso parecía que podía ser eterno, pero...

La pretemporada 2020/21 arranca también con Messi como protagonista, pero en el otro extremo. El jugador mantiene su pulso con el club y lo mismo que el domingo no se presentó a las pruebas PCR, imprescindibles para la puesta en marcha como medida de seguridad por la pandemia, el lunes no acudió al primer entrenamiento. Era la primera vez que Ronald Koeman se vestía de corto y pisaba el césped de la Ciudad Deportiva. Tras ser presentado ha tenido reuniones con varios futbolistas para explicarles su papel en el proyecto, pero la actividad de verdad empezó el lunes. Fue una jornada extraña porque muchos futbolistas están con sus selecciones. A la Ciudad Deportiva del Barcelona acudieron 19 jugadores, entre ellos nombres como Luis Suárez o Arturo Vidal, con los que el técnico no cuenta, pero que tienen que solucionar su situación con el club, ya que les queda un año más de contrato. «Ivan Rakitic no se ha entrenado con permiso», explica el Barça en su nota oficial. El croata está cerrando su salida al Sevilla. Pero de la ausencia de Messi no dice ni «mu».

La resolución del futuro del «10» sigue estancada a la espera de la reunión que mantengan, seguramente mañana, el presidente Josep Maria Bartomeu y Jorge Messi, el padre del futbolista. Las posturas ahora mismo están a años luz. Para Leo el Barcelona es pasado porque mantiene que puede elegir su futuro y ha decidido irse. Para el club podía elegir hasta el 10 de junio, y al no hacerlo tiene contrato hasta 2021 y si quiere marcharse es pagando 700 millones. Y de ahí no se mueve ninguno, ya que cada parte interpreta lo firmado de una manera. La doble ausencia del argentino se considera una falta grave, según el convenio colectivo firmado por LaLiga y AFE, que podría ser muy grave si también falta a la sesión de hoy, prevista para las 9:30, y que podría suponer una multa de entre 11 y 30 días del sueldo. Pero tiene que ser el Barcelona el que se la imponga y si lo hace no ayudaría a acercar posturas. Para el «10» no hay multa porque no está incumpliendo nada porque ya no es futbolista azulgrana.

El acuerdo entre ambas partes parece complicado por la cerrazón del Barça y de Messi. Lo lógico sería pactar una salida por una cantidad alta, pero inferior a esos 700 millones que son imposibles. Incluso en Inglaterra se plantean si es viable contratarlo teniendo en cuenta que ya tiene 33 años y que es el futbolista mejor pagado del mundo, aunque por otro lado la imagen de marca, patrocinios, venta de camisetas etc. de quien lo fiche se dispararían. Se trata de hacer números. El verano que viene Leo se iría gratis sí o sí, pero la junta del Barça no está dispuesta a que se le recuerde como la que «echó» al futbolista más importante de su historia, por muy rentable que fuera la operación.

El pacto, por otro lado, tampoco debería tardar demasiado. No le conviene a ninguna de las partes. La temporada empieza para el Barcelona el 27 de septiembre, en el partido contra el Villarreal, ya que las dos primeras jornadas de Liga las tiene aplazadas al haber acabado tarde el curso, y tiene que montar su equipo, arreglar la salida de Suárez y de Vidal y reforzarse mucho. Una de las caras nuevas no será Neymar, que confirmó que se queda en el PSG, como estaba cantado. Si su fichaje el año pasado era imposible, éste, con la crisis por el coronavirus, todavía más. Por su parte, el City, destino más que probable de Leo, arranca la Premier el 21 de septiembre.

Koeman dijo que no quería a ningún futbolistas que no deseara jugar en el Barcelona. Leo no quiere, pero con él está dispuesto a hacer una excepción.