Final US Open: se busca ganador de Grand Slam, Thiem o Zverev

El US Open tendrá un vencedor inédito en este tipo de torneos, en los que Federer, Nadal y Djokovic dominan desde 2003

Federer se operó de la rodilla por segunda vez en marzo, ante el pobre panorama que se presentaba por la pandemia, y no jugará hasta 2021. A Rafa Nadal no le convenció tener que viajar a Nueva York con el coronavirus siendo todavía una amenaza, para disputar el US Open en unas condiciones complicadas y restrictivas, y decidió no defender la corona que logró el curso pasado. La lógica apuntaba en una dirección: Novak Djokovic era el único gran hombre para vencer en Flushing Meadows...

Pero al serbio, invicto este curso, le pudo el carácter y fue descalificado por el ya famoso pelotazo a la juez de silla. De repente, un torneo que parecía tener dueño, quedó abierto, preparado para recibir a un nuevo miembro en la lista de «ganadores de Grand Slam». Y el elegido será o Dominic Thiem, que derrotó en semifinales a Medvedev (6-2, 7-6 y 7-6) o Alexander Zverev, que remontó ante Pablo Carreño (6-3, 6-2, 3-6, 4-6 y 3-6).

Si con las ausencias de Rafa y Roger todo el mundo pensó en Djokovic es por el dominio aplastante que han ejercido estos tres tenistas en general, y en este tipo de citas en particular. Suman 56 de los últimos 67 y los últimos 13 de forma consecutiva, desde el US Open de 2016 que se llevó Wawrinka. Federer logró su primer Wimbledon en 2003 y a partir de entonces apenas han dejado oportunidades al resto. La aprovechó Gaudio con el Roland Garros de 2004, al que Rafa no fue por lesión, y aunque era muy joven, quién sabe qué hubiera pasado; y Safin y Roddick, todavía en esos primeros años.

Además, Murray con tres, cuando se hablaba incluso de «Big four» en lugar de «Big three», porque el escocés les miraba a la cara hasta que las lesiones le detuvieron; con otros tres Wawrinka, el jugador que en un momento de inspiración era capaz de todo y que tiene un mérito que quizá no se valore; Del Potro con el US Open en 2009 (¿hasta dónde hubiera llegado el argentino en su carrera sin tantas operaciones?) y Marin Cilic también en Nueva York en 2014, el último en entrar en la selecta lista.

Los aspirantes en el primer Grand Slam con coronavirus (Roland Garros también se jugará ahora en estas extrañas circunstancias, y ojalá todo quede ahí) son Zverev y Thiem y están en una categoría similar. «Pueden ver que sin Rafa, Roger y Djokovic se encuentran ante su gran oportunidad, y eso también le puede pesar a alguno», piensa el ex capitán de la Copa Davis Juan Avendaño. El factor psicológico, de saber adaptarse a la situación contará mucho. Por eso el cartel de máximo aspirante quizá sea para Dominic Thiem.

El austriaco es el hombre que más cara está plantando a los tres «tenores» últimamente, incluso en los Grand Slams (a Nadal en Australia 2020, a Djokovic en Roland Garros 2019) , pero no en las grandísimas citas, en los partidos por el título de esos Grand Slams. Ha alcanzado tres y todas las perdió: en las dos últimas en París fue superado con claridad por Nadal y el pasado enero en Melbourne tuvo a Nole contra las cuerdas, atolondrado, pero no supo darle el golpe de gracia. Quien más, quien menos cree que ha llegado su momento y eso se puede volver en su contra. Ha ido en clara progresión en esta vuelta a la competición, con una raqueta que desprende energía en cada golpe. Pega muy duro a la bola, en cada gesto parece que se rompe por la fuerza que consigue, pero no, físicamente es un portento.

A su rival en la final (22:00, Eurosport) habría que ponerlo sólo un punto por debajo. Alexander Zverev es el alemán al que todos señalaban desde bien joven como el futuro número uno y que va a trompicones en su carrera, pero es que ¡sólo tiene 23 años! Con David Ferrer de entrenador puede encontrar la estabilidad que le falta a un tenista que tiene de todo y que sabe lo que es ganar la Copa Masters y tres Masters 1.000. Su revés vuela, con la derecha a veces se lía, lo mismo que con las dobles faltas, pero todo está en esa cabeza que «Ferru» intenta ordenar.

Zverev llamó hasta tres veces al alicantino, que se retiró la temporada pasada, para pedirle que se pusiese a sus órdenes. Al final le convenció. Cuando todo le sale sabes que será un partido en el que vas a tener que correr mucho. Eso es lo que le sucedió en últimos dos sets y medio del la semifinal ante Carreño. Su saque empezó a funcionar y a partir de ahí se fue convirtiendo en inalcanzable para el asturiano. Mostró ahí el germano su cara buena, aunque no llegase a ser pletórico del todo. En la primera mitad de encuentro fue todo lo contrario. Enganchado con su servicio fue derritiéndose, mientras Pablo volaba cargado de confianza.

Al final pudo más la calidad y el físico de Zverev, que ya llegó a semifinales en el pasado Abierto de Australia y ahora ha dado un paso más, que puede ser doble. En ese caso sumaría la confianza para seguir creciendo hasta el infinito. Y sin olvidar que sólo tiene 23 años. Con cuatro más cuenta Thiem y también con cierta responsabilidad de ser el favorito y estar un poco obligado a recoger ese testigo que ahora han dejado libre los de siempre entre lesiones virus y pelotazos.