Messi despierta el instinto goleador del Barça para derrotar al Betis (5-2)

El argentino empezó en el banquillo y salió para desatascar a su equipo, que había tenido muchas ocasiones, y también concedió unas cuentas. Primer tanto del “10” en jugada esta temporada

Dice Vega González, el hombre que llevó a Pedri a Las Palmas, que las florituras del canario no son para adornarse, son porque la jugada lo requiere. Y nada mejor como prueba que el taconazo que dejó a Griezmann delante de Bravo. Nadie lo esperaba, pero él lo pensó y lo ejecutó... Y su compañero se estrelló con el palo. Era la tercera oportunidad que fallaba el francés. Y quedaba una peor. El fútbol a veces es cuestión de centímetros y si a la tercera el atacante rubio chocó con el poste, en las otras dos la pelota se marchó acariciando la madera. La que faltaba fue un penalti y la personalidad del campeón del mundo le llevó a decir: «Para mí, que no está Messi»; porque el «10» había empezado en el banquillo. Sólo sirvió para aumentar la frustración, porque esta vez no pudo apelar a la suerte. Lanzó mal. Punto. Necesitó el galo la presencia de Leo en el campo para encontrar la puntería, pero tendría que esperar un poco. El marcador se quedó en 1-0, porque Dembélé sí acertó con un zambombazo desde dentro del área. Perdonó Griezmann y perdonó el Betis, que encontró una autopista por su lado izquierdo, el derecho del Barça. Por allí entraba Tello y se asomaba Canales, y cuando se incorporaba el lateral Álex Moreno ya creaban superioridades y desbordaban a Sergi Roberto. Tuvieron varias por ese costado hasta que al final llegó el gol de Sanabria, a la enésima, justo antes del descanso, cuando el equipo de Koeman ya pensaba que, al menos, se iba con ventaja. Fue otra vez un equipo demasiado descubierto el barcelonista, que presionó mucho y a veces bien, para recuperar la pelota cerca de la portería del Betis, pero cuando se desajustó lo pagó. Tiene apagones. El encuentro llegó a la media parte con 1-1, pero pudo hacerlo con 4-2, 4-3, 5-2... Koeman quiere más equilibrio, pero de momento no lo encuentra.

La pregunta era cuánto tardaría Messi en salir y la respuesta llegó pronto: en la jugada del penalti de Mandi a Ansu Fati el joven internacional por español terminó lastimado y el capitán pisó el césped al comienzo del segundo tiempo.Llegaba el Barcelona tras cuatro jornadas sin ganar y una quinta le hubiera hecho daño. La presencia de Leo activó a Jordi Alba después de una primera parte en la que los azulgrana volcaron el ataque por el otro lado, y también hizo feliz a Griezmann. Pero es que el regalo era irrechazable. Corrió el lateral a un pase de De Jong y, como siempre, Alba buscó a Leo. Pero esta vez el «10» no lo tenía franco y en lugar de chutar dejó pasar la pelota. Bravo y Bartra se tragaron el amago y por detrás llegó el francés para resolver sin portero y sin obstáculos. Otra demostración de que al fútbol no se juega sólo con los pies. No encajó mal el Betis el gol, que se hizo con el balón, y eso con futbolistas como Canales siempre es buena señal. Sanabria obligó a Ter Stegen a otra parada extraña, de las suyas. Ni el penalti que marcó Leo y la expulsión de Mandi hundieron a los verdiblancos. El defensa sacó con la mano un tiro de Dembélé, después de una conexión entre Griezmann y el «10». Cuadra Fernández lo tuvo que revisar, después de la llamada de VAR, que seguro que hizo feliz a Koeman, muy crítico con la tecnología tras el Clásico.

No le puso tan contento al entrenador holandés el tanto de Loren. Ni con 3-1 y un jugador más vivió tranquilo el Barcelona, demostración de que todavía está verde. Álex Moreno se coló de nuevo y asistió al delantero, para dar lugar a unos minutos de emoción con los que acabó Messi con su primer gol en jugada del curso. Pedri redondeó el marcador.