Vuelta a España. La venganza de Movistar salva la Vuelta a Roglic

Protegieron al líder en la persecución de Carapaz y entregaron la victoria en la carrera al esloveno. Era la manera de “vengarse” de la fuga del ecuatoriano a Ineos

Roglic aprieta el puño a su entrada en meta en La CovatillaKiko HuescaEFE

«Sin comentarios, no tengo nada que decir. Cada cual busca su objetivo y yo he buscado el mío, así que sin comentarios», decía Richard Carapaz después de cruzar la meta de La Covatilla. Ni un reproche. El ecuatoriano luchó por la victoria hasta el final. Atacó a falta de tres kilómetros, sin intentos en falso, y se fue a la primera. Roglic ya estaba solo, había perdido a Kuss por el camino y miraba a un lado y a otro buscando una mano amiga. La encontró en su compañero Hofstede, descolgado de la fuga que viajaba por delante. Y cuando se le acabaron las fuerzas encontró la sorprendente colaboración de Movistar. Carthy también lo había abandonado en busca de mejorar su tercera posición del podio, y la única compañía que tenía Roglic era la de Marc Soler y Enric Mas.

«Cualquier persona que hubiera a mi alrededor era bienvenida», explicaba Roglic. Soler se convirtió en su mejor gregario y lo llevó hasta los últimos metros, cuando el esloveno esprintó para que no quedaran dudas de que ha sido el más fuerte de esta Vuelta. Las dudas eran qué hubiera pasado sin la ayuda de Movistar y cuál era la motivación del equipo telefónico para ayudar a Roglic.

La primera no tiene respuesta. La segunda se responde con los acontecimientos vividos el año pasado en el equipo Movistar. Carapaz, con sueldo de jornalero de la bici, ganó el Giro por delante de una de las estrellas del equipo, Mikel Landa. La «maglia» rosa le dio la oportunidad de multiplicar sus ingresos en los clásicos critériums, a los que acudió en contra de la voluntad de su equipo. Una caída en uno de ellos sirvió para justificar su salida de la alineación de la Vuelta 2019. Al fondo estaban las negociaciones de su representante, Giuseppe Acquadro, para llevárselo a Ineos, que según algunas informaciones ha multiplicado por 20 el contrato que tenía con Movistar. La maniobra la repitió meses después con el costarricense Andrey Amador.

Los pedales de Movistar los movía la venganza, aunque la justificación oficial era el pequeño salto que podía dar Enric Mas en la clasificación. «Me he fijado en que estaba Roglic porque he visto la rueda. Íbamos a hacer nuestra carrera, no ha sido ayudar a uno y joder al otro. Dan Martin se ha quedado por detrás y queríamos el cuarto de la general», explicaba Enric Mas en Televisión Española respondiendo a más cosas de las que le habían preguntado. Era imposible, salvo desfallecimiento súbito, que Mas le recortara en los últimos dos kilómetros los casi dos minutos de ventaja que tenía el irlandés.

Roglic no perdió la fe. «Nunca dejé de creer que iba a ganar la Vuelta», reconoce. Otro golpe como el del Tour hubiera sido muy doloroso. Las bonificaciones le han dado su segundo triunfo consecutivo en la carrera española. Pero qué hubiera pasado sin ellas es algo que tampoco tiene respuesta.