La leyenda que se moría por conocer a Axl Rose y los Guns and Roses

Monica Seles confiesa en su autobiografía sus aventuras nocturnas al margen del tenis

Monica Seles, ex número uno del mundo

En un momento en el que el tenis femenino carece de un gran referente, la legendaria Monica Seles ha recordado alguno de los momentos críticos de su carrera en un libro autobiográfico titular “Getting a grip” (“Logrando el control”). La ex jugadora nacida en Serbia fue uno de los casos de mayor precocidad en la historia del circuito. Profesional con 14 años, ganó su primer Grand Slam -Roland Garros- con 16 y un año más tarde ya era la número uno del mundo.

Seles reconoce en el libro que antes de cumplir la mayoría de edad su ego alcanzó unas dimensiones insoportables. “Pese a que mis padres habían hecho un gran trabajo manteniéndome siempre los pies en el suelo, su estilo de vida no podía competir con todos esos momentos de brillo y glamour que me acompañaban a diario. Sin quererlo, había pasado de ser una niña a ser una celebridad en un mundo de adultos”, afirma. “De pronto me convertió en el tipo de persona que tenía todo lo que quería y cuando lo quería”, asegura. Así que en verano de 1991 y cuando se estaba recuperando de una lesión en Nueva Jersey, los Guns N’Roses ofrecían un concierto en la ciudad. Eran su grupo favorito. Su agente consiguió las entradas y ella acudió al concierto y después de la actuación accedió al camerino y logró llegar hasta Axl Rose. Compartió noche con la estrella hasta bien entrada la madrugada y eso que tenía partido al día siguiente. A partir de ahí se convirtió en protagonista dentro y fuera de las pistas. Decidió viajar sin su familia a los torneos y los conciertos y las salidas nocturnas se multiplicaron. Con 17 años era la mejor jugadora del mundo y su ajetreada vida social era digna de cualquier celebridad.