La burbuja imposible del Open de Australia

Las duras medidas dictadas por el país tienen a 72 tenistas en cuarentena

Un operario transporta una bicicleta estática a un hotel donde se encuentran los tenistas confinados en Melbourne
Un operario transporta una bicicleta estática a un hotel donde se encuentran los tenistas confinados en MelbourneLuis AscuiEFE

Novak Djokovic, Rafa Nadal y Dominic Thiem aterrizaron en Adelaida la semana pasada en un vuelo procedente de Barcelona sin ningún problema. La organización del Open de Australia tenía «fichados» 17 aviones con un 25 por ciento de capacidad para todos los asistentes al torneo que arrancará el 8 de febrero, pero... En tres de esos aviones se registraron positivos. El procedente de Los Ángeles tuvo dos, otro en el de Abu Dhabi y uno más en el de Doha. En total 72 tenistas afectados que según las normas del estado de Victoria tienen que guardar dos semanas de confinamiento antes de poder volver a hacer vida normal. Eso supone que dos de las tres semanas de aclimatación a Australia se las van a pasar encerrados en la habitación de sus respectivos hoteles. Algunos de los afectados son Kei Nishikori, Carlos Alcazar, Paula Badosa, Victoria Azarenka o Sloane Stephens.

Y como en la ATP y en la WTA también hay clases... los cabezas de serie se encuentran en Adelaida en unas condiciones y en unos hoteles que son la envidia de sus colegas confinados en Melbourne. Hay jugadores y jugadoras que están en habitaciones sin equipamiento para poder realizar ejercicios físicos, algunos están sin wifi, no pueden ver a sus entrenadores y ni siquiera tienen acceso a una bicicleta estática para poder rodar un poco. Los torneos preparatorios para el Open de Australia arrancan el 31 de enero y es responsabilidad de los jugadores decidir si compiten en esos eventos sin haber podido trabajar en unas condiciones relativamente normales. Novak Djokovic ha alzado la voz. El serbio ha enviado una carta a los organizadores del Grand Slam para reclamar que se rebajaran los días de aislamiento efectuando nuevos test, que se permitiera la visita del entrenador de turno si las pruebas dan negativo, tener acceso a casas con pistas privadas, material de entrenamiento en todas las habitaciones. La respuesta ha sido negativa. Daniel Andrews, primer ministro del estado de Victoria: «Todo el mundo es libre de solicitar cosas, pero la respuesta es no. Las normas se aplican a los tenistas al igual que se aplican a todos los demás. Fueron informados de todo cuanto acontecería antes de venir y decidieron acudir al torneo». El primer ministro del país, Scott Morrison, también ha intervenido: «Es hora de que sigan las normas y se dediquen a jugar al tenis. Se les paga bien por ello».

El responsable del torneo, Craig Tiley, ha intentado calmar el malestar: «Les hicimos venir antes para tener este margen en caso de que sucediera algo así. En caso de que si alguien diera positivo, tuviera entre 8-9 días para preparar el torneo. Vamos a dejar material a todos los jugadores para que puedan ejercitarse de manera correcta en sus habitaciones y seguiremos vigilando de cerca la situación». Los jugadores no confinados comenzaron ayer los entrenamientos y la organización les aconsejó no compartir imágenes en sus redes sociales para no generar frustración en sus colegas confinados.