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El Salamanca UDS deja escapar a Lolo Escobar, el entrenador del milagro de la permanencia

El técnico que reanimó a un equipo hundido y ha evitado un doble descenso ya se ha despedido de la afición, que clamaba por su renovación

Lolo Escobar, durante un partido del Salamanca esta temporada
Lolo Escobar, durante un partido del Salamanca esta temporadaLydia González (Salamanca al Día)

La noticia que más temían los aficionados del Salamanca UDS llegó en la noche del lunes. Lolo Escobar, el entrenador que les ha hecho felices esta temporada, anunciaba su adiós al banquillo después de salvar al equipo este curso de un doble descenso que hubiese sido un drama para el club. La euforia de la hinchada del Salamanca se convirtió de repente en tristeza, convencidos de que sin él al mano del banquillo las cosas volverán a ir tan mal como antes de su llegada.

Los jugadores y los hinchas lo han despedido con pena en las redes sociales, mientras toda la ira ha ido en contra de la directiva, conocida por triturar entrenadores y que debe varios meses de sueldo tanto a la plantilla como al cuerpo técnico.

Lolo Escobar cogió al Salamanca cuando era el peor equipo de todos los grupos de Segunda B, con sólo tres puntos en los primeros siete partidos jugados. Con él, el cambio ha sido radical, consiguiendo salvar al equipo y haciendo unos números iguales o mejores que los equipos que estaban luchando por el ascenso. Le cambió el ánimo al vestuario, que estaba derrotado, y también a la afición del Salamanca, que últimamente ha tenido que sufrir la superioridad del otro equipo de la ciudad, el Unionistas.

Precisamente el derbi salmantino lo ganaron los de la UDS con un gol en el último minuto, lo que hizo vibrar como hacía mucho tiempo las gradas de El Helmántico, el mismo estadio que este pasado fin de semana coreó el cántico más de moda en la ciudad: Lolo, quédate.

Ídolo local

El deseo de la afición no se ha cumplido y ahora se esperan lo peor con una directiva que no tiene para nada el apoyo popular por acciones como esta. Lolo sólo tiene palabras de agradecimiento para la afición, que le ha abrumado con su cariño tanto en los partidos como en el día a día en la calle. “Salía con el perro o con la niña y me reconocían hasta con mascarilla. Es algo que nunca me había pasado. Me pedían fotos y autógrafos y me agradecían lo que estábamos haciendo”, cuenta el propio entrenador a La Razón.

Confiesa también que no conoce ni un monumento de Salamanca, porque en este tiempo no ha hecho otra cosa que trabajar y ver partidos de los equipos rivales. Mucho trabajo junto a su hermano, que ha actuado como segundo entrenador y siendo el propio técnico uno de los que menos cobraba de toda la plantilla. “Firme casi un papel en blanco, era más importante la ilusión de un proyecto que me motivaba”, asegura Escobar tras conseguir el objetivo.

El nuevo Lillo

Los aficionados más veteranos han vivido los tiempos del Salamanca en Primera División y también la caída de los últimos años. Ellos también están encantados con Lolo y no dudan en colocarlo en el top de los entrenadores que ha tenido el club en su historia. Lo comparan con García Traid, que consiguió el primer ascenso a la élite y con Juanma Lillo, que consiguió encadenar ascensos desde Segunda B hasta Primera División. “La gente en la calle me decía que soy el nuevo Lillo”, confiesa casi ruborizado Lolo.

Más allá de lo futbolístico, la comparación nace de que ambos han conseguido devolver la ilusión a una hinchada deprimida y que ahora esperaban que el club entrase en razón y diese a Escobar un buen contrato y mando tanto en los fichajes como en la conformación del cuerpo técnico... Pero no, los peores temores se han confirmado y la etapa de Lolo en Salamanca ya es historia.