Entrevista

Samuel García, atleta nacido en La Palma: “Da igual si es familia o no, es un drama absoluto”

Fue olímpico en Tokio. Ha donado ropa y dinero y se ha ofrecido “para lo que sea, como toda la sociedad”. Sus padrinos han acogido a unos amigos afectados. “Es devastador”, dice

Samuel García, atleta nacido en La Palma
Samuel García, atleta nacido en La PalmaAFP7 vía Europa PressAFP7 vía Europa Press

Samuel García (Santa Cruz de la Palma, 29 años) suele pasar el mes de septiembre en la isla en la que nació “medio vacaciones y un poquito de pretemporada”. Este año lo hacía después de la emoción de haber estado en Tokio en sus primeros Juegos Olímpicos (en el relevo 4 x 400 mixto) y tratando de recuperarse de una pubalgia. Y entonces estalló el volcán Cumbre Vieja. Estuvo más días de los habituales en la isla y ya ha vuelto al CAR de Sant Cugat.

-Subió un vídeo a sus redes sociales entrenando y con el humo de fondo. ¿Se podía concentrar?

-Subí un vídeo ese día, pero normalmente no vemos esa columna de humo que está echando el volcán, porque suele haber un poquito de nubosidad y al estar en la parte oeste de la isla, yo estoy en la este, no se suele ver, pero si te pilla un día despejado, por supuesto. La verdad es que he entrenado con normalidad, con ese temor, todo el mundo habla de ello, con esa sensación de pensar: estoy haciendo algo porque es mi trabajo, pero a la vez creo que no estoy haciendo lo más importante. Si pudiera ayudar, lo haría, desde luego. Me he ofrecido al cabildo, por supuesto tienen todo mi apoyo más allá de subir un vídeo... Me gustaría hacer algo más, como toda la sociedad palmera, pero no es sencillo. Quizá como podemos ayudar es sobre todo sin ir al sitio afectado, porque obstruir las vías no es lo mejor. Yo realmente no soy parte directa, implicada, porque vivo en la otra parte de la isla, pero tengo, no familia, pero sí amigos y compañeros que están desalojados de su casa. No han perdido su vivienda, pero están desalojados y tienen esa incertidumbre.

-Dice que ha ofrecido su ayuda...

-Sí, sí, a lo que sea, pero como toda la sociedad, tampoco ahora yo por ser deportista... Todo el mundo tiene esa sensación de querer ayudar, lo hablaba el otro día con mi madre, sí que he donado ropa, he hecho una donación económica, pero más allá de eso, me gustaría hacer algo más, pero ahora mismo, como todos, sólo podemos ver esas imágenes de catástrofe y ya está.

-La solidaridad de la que habla está siendo espectacular. Gente que ha perdido casi todo, ofrece lo que tiene...

-Y creo que no sólo los palmeros, creo que es algo nacional y todo el mundo de todas las partes, incluso internacional, se está volcando, y es de agradecer. Y la sociedad palmera está dando un ejemplo claro de lo que es unión y compromiso.

-¿Cómo están sus amigos desalojados?

-Están viviendo en una casa que tiene mi familia. Mi madrina es de una zona que se llama Las Manchas y ha acogido a familias en sus casas. Es un poco más por protección y seguridad, creo que no van a perder su vivienda.

-Pera muchas personas sí lo han perdido todo...

-La verdad es que no tengo ejemplos de personas que lo están pasando tan mal como algunas que vemos en televisión, pero para mí es como si fuese familia. Es muy doloroso, da igual quién sea, si los conoces o no. Es un drama absoluto, aparte de perder tu casa es todo el esfuerzo que has tenido que hacer para conseguirla, tener tu hogar, y a pesar de que en un momento dado se te pueda ayudar o se pueda incentivar para tener otra nueva propiedad, no va a ser lo mismo porque al fin y al cabo tú creas tus vínculos con esa casa, tus recuerdos, y eso es duro de llevar.

-¿De qué se vive fundamentalmente en la isla?

-Sobre todo esa parte afectada... El treinta y pico por ciento del plátano de Canarias sale de esa zona, de la zona oeste de la isla, y eso es bastante. Por supuesto, ya no sólo los bienes materiales, también la agricultura, que no sólo vivimos del turismo, sino también de la agricultura, y al final son muchas villas de trabajo de gente que ahora mismo... Ya no es sólo que se queden sin nada, sino que para poder volver a trabajar de ello y tener esa finca cien por cien lista para que sea productiva, cuando probablemente tengan que hacer nuevos sistemas para que pueda llegar otra vez el agua a esas zonas afectadas, hace falta tiempo, y de ese tiempo mucha gente no dispone, porque es avanzada en edad; ostras, necesitan dinero, necesitan vivir, no pueden cambiar de trabajo así como así. Va a ser duro para ellos.

-Aparte de las donaciones, a ver si cumplen los gobiernos con las ayudas prometidas, y que lleguen rápido.

-Eso es una parte fundamental. Tiene que haber compromiso, por supuesto.

-¿Cómo se va viendo todo con el paso de los días?

-Te hablo de la sensación de la gente, al principio todo el mundo muy preocupado, se estaba llevando casas muy rápidamente, luego pasó a una fase más neutra en la que la lava va más despacio... Pero hay mucha gente que ha perdido viviendas. La sensación es de que es devastador. Más allá de lo que pueda ser, es que ya lo ha sido. Es muy duro, sí. La lava ya ha llegado al mar y esperemos que la que siga saliendo vaya por esa vía y no más a lo largo y a lo ancho.

-Usted nació allí, ¿los volcanes son algo con lo que se convive? ¿le hablaron alguna vez de los otros volcanes?

-Claro, claro. Son todo islas volcánicas. No sólo el del 71, el del 49 también. Al final son varios y bastante recientes para lo que es un volcán. La del 71 no afectó a tanta gente. Mi padre lo vivió, y mi madre, mis hermanos... Quizá lo cuentan más como un hito de ver, porque es un espectáculo, pero por supuesto, no es un espectáculo para toda la gente que ha perdido viviendas. En el 71 no fue tan devastador.

-¿Cómo se hace atleta un niño en La Palma?

-En el cole, con las carreras populares que van haciendo los ayuntamientos. Veía a mi hermano, que fue un poco quien me inició en ello y él sí que hacía atletismo. Mi madre me llevaba a verlo, gracias a eso me enganché, y cuando me enganché, te soy sincero, fue más o menos porque se me daba bien y tenía facilidad para estar en los puestos de cabeza. Luego, hasta los 16 o 17 no me comprometí al cien por cien. Después, ya di un salto de calidad, entrené más horas, y eso me llevó a que dos años después me dieran la beca para el CAR de Sant Cugat; previamente había conseguido un campeonato de España júnior con 18 y eso me ayudó.

-¿Qué tal la experiencia de los Juegos de Tokio?

-Para mí la experiencia de los Juegos fue espectacular. Yo quería ir allí y competir a tope, venía arrastrando la pubalgia, que la llevo aún, y era una situación complicada porque cada tres días me pinchaban antiinflamatorios para poder hacer entrenamientos de calidad, series, y una vez en Tokio la premisa era poder vivir la experiencia a tope y convivir al cien por cien. Competí a tope y la experiencia la viví los dos o tres días después, yendo a ver a otros compañeros al estadio... Eran mis primeros Juegos, me quedé muy cerca en Río, a una décima, lo pasé realmente mal, y eso también me ayudó a esforzarme un poco más y cinco años después conseguí el premio. La sensación que tengo a día de hoy es haber conseguido algo a lo que ojalá todo el mundo que le gusta el deporte pudiera acceder. Es una pasada vivir eso desde dentro y sé que muy poca gente tiene la oportunidad. La sensación es de haber cumplido, quizá suena fuerte, pero de haber cumplido algo para lo que nací.

-La pandemia ha sido mala para todo, pero los próximos Juegos, en París, son dentro de tres años, no de cuatro.

-El año post Juegos siempre es un poco de relajación y algunos atletas tiene una inactividad competitiva porque al final consume mucho, no sólo los Juegos, el proceso para llegar. Pero este año no es la sensación esa. La sensación es que son dentro de tres y debes esforzarte desde ya. No hay tiempo para relajarte y una lesión te puede dejar fuera.

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