Waterpolo

A derribar gigantes

España reta a EE UU, cuya media de altura es 3,5 centímetros más; y la de peso, 8 kilos por encima

Miki Oca, con las internacionales
Miki Oca, con las internacionales larazon

España reta a EE UU, cuya media de altura es 3,5 centímetros más; y la de peso, 8 kilos por encima

España-Estados Unidos (16:30, TDP) no es un partido de waterpolo más en el Mundial de Kazán. Muchas cuentas pendientes quedan entre los dos equipos. Si las yanquis ganaron a las españolas el oro en la final de los Juegos de Londres 2012, precisamente esa cita fue la rampa de lanzamiento de las chicas de Miki Oca. A partir de ahí, no han vuelto a perder en un gran torneo: en 2013 se proclamaron campeonas del mundo en Barcelona, dejando en el camino a Estados Unidos, una venganza; y en 2014 se impusieron en el Campeonato de Europa.

La rivalidad es grande y en los dos amistosos que jugaron antes del Mundial hubo mucha tensión. Pese a la progresión de España en los últimos años, las estadounidenses figuran al mismo nivel, si no más, entre las favoritas. Son las gigantes de la piscina. «Tienen un componente físico de fuerza muy importante. Además, cuentan con muchas variantes de ataque estático o de movimiento con lanzadoras de perímetro. Y su juego de boya es muy potente», las define Miki Oca. Siempre se destaca el enorme tamaño de las jugadoras entrenadas por Adam Krikorian. Pues vayamos a los números. El promedio de altura de las yanquis es de 178 centímetros, tres más que el de las españolas (175), y ocho de sus trece jugadoras están al menos en el 1,80, mientras que en España llega por los pelos Anna Espar y lo superan las dos boyas: la joven Paula Leiton, que apenas tiene 15 años, y Maica García, considerada la mejor del mundo en su puesto. Si nos fijamos en el peso, las cifras se disparan, ya que las norteamericanas tienen una media de 76,8 kilos por los 68,5 de las «guerreras» de Oca, que apelan a ese mote para pensar en la victoria. Aparte de la calidad que tienen, destacan como sus cualidades el carácter y la sensación de equipo. De hecho, España en defensa se está mostrando firme, con sólo 15 goles encajados. La campeona del mundo llega, además, descansada, pues no tuvo que disputar los octavos al ser primera de grupo. Llevan 72 horas sin jugar y hay cierto temor a que se haya perdido algo de tensión.

Entre las estadounidenses figura Melissa Seidemann, compañera de casi todas las españolas, pues juega en el CN Sabadell, donde aterrizó en 2013 tras licenciarse en psicología en la universidad de Stanford. Tiene un físico imponente: 1,82 metros y 104 kilos. El mejor ejemplo de lo que se encontrará España hoy.