A reconquistar la hierba

Sin problemas físicos y con el juego mejorado y la moral alta, Nadal afronta Wimbledon, una pesadilla desde 2012, con más optimismo.

Sin problemas físicos y con el juego mejorado y la moral alta, Nadal afronta Wimbledon, una pesadilla desde 2012, con más optimismo.

«Rafa se adaptó a la hierba jugando a su manera», explica Juan Avendaño, ex tenista y ex capitán de la Copa Davis. Está claro que el diez veces campeón de Roland Garros va más allá de ser un especialista en pista lenta. «Flexiona bien, tiene el saque de zurdo que se abre hacia el revés del rival, bloquea bien la bola...», analiza otro ex jugador y ex capitán de la Davis, Jordi Arrese. Por eso Nadal, perfecto en tierra, también es bueno en el resto de superficies, y llegó a cinco finales de Wimbledon, de las que ganó dos.

«Me gusta jugar en hierba», dice el propio Rafa. Vistas sus dos semanas de dominio en París la cuestión está clara: ¿podrá volver a ser competitivo en hierba? El «volver» hace referencia a que en las últimas temporadas el «Grand Slam» londinense se le ha atravesado. «No he jugado bien», admite. En 2012 le eliminó en segunda ronda el checo Rosol, que era el 100 del mundo. En 2013 su verdugo fue, en el debut, Darcis, 135 del ranking. En 2014 el jovencísimo Kyrgios (en ese momento el 144 en la lista de los mejores) le sorprendió en octavos. Y en 2015 fue Brown (102 de la ATP) en el segundo partido. En 2016 no jugó por una lesión en la muñeca. Justo después de las cinco finales empezó a tener problemas en las rodillas y eso mermó su confianza para jugar sobre pasto. «Jugar en la hierba es especial. Tienes que tener la postura del cuerpo más baja (porque la bola bota menos) y tienes menos estabilidad», analiza Rafa. Por tanto, si sus rodillas no se quejan, hay que contar con Nadal para Wimbledon. «Lo peligroso serán las dos primeras rondas, en las que te pueda tocar un “pegador”, pero él se adaptará bien», piensa Arrese, que pasa a describir las mejoras del manacorense esta temporada: «El revés es una pasada; la derecha, que no la sentía en los últimos tiempos, ha mejorado mucho; también el segundo saque, más variado y con el que sorprende, por eso no le puedan atacar tanto por ahí. Y físicamente está bien». Aunque la dificultad es mayor que en París y Avendaño señala los motivos: «La versión que hemos visto en Roland Garros ha sido espectacular, pero el juego no tiene nada que ver en Wimbledon. Aunque su motivación sea la misma es más complicado porque se puede encontrar a jugadores que le hagan más daño, que tienen un saque más eficiente que en tierra...».

Ahora, Nadal va a descansar unos días para jugar la semana que viene en Queen’s. Las dos veces que ganó Wimbledon fueron los dos años que había conquistado Roland Garros sin perder un set, como éste. En Londres tendrá la primera oportunidad de volver al número uno del mundo. Si gana, lo será seguro.