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Atlético y Sevilla no quieren hacerse daño

Igualan en el partido de despedida de Godín. Los sevillanos siguen aspirando a la Liga de Campeones

  • Godín salta para pelear un balón con Sergi Gómez y su compañero Montero
    Godín salta para pelear un balón con Sergi Gómez y su compañero Montero /

    Emilio Naranjo / EFE

Tiempo de lectura 2 min.

12 de mayo de 2019. 20:38h

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Domingo García 12/5/2019

El Atlético sólo quería despedir a Godín y acabar feliz la temporada en su estadio. Para los rojiblancos el partido era una reunión de fin de curso sin ningún objetivo más que despedir a los que no volverán el año que viene. El Sevilla se jugaba mucho más. Para ellos se trataba de apurar las posibilidades de jugar la Liga de Campeones la próxima temporada. Pero no lo pareció durante muchos minutos.El gol de Koke fue un ejemplo de que los sevillistas se dejaban ir. Ni siquiera fue un disparo, un pase interior del centrocampista rojiblanco pegó en los pies de Kjaer y despistó a Vaclik, el guardameta sevillista.

Tampoco hizo mucho más el Atlético para convertir la marcha de su capitán en una jornada memorable. A su lado Simeone puso a Juanfran y Filipe Luis, que también podían afrontar su último partido como locales ene el Metropolitano. Aunque ésos son asuntos que aún están por decidir.

Pocas cosas sucedían que aceleraran el partido y el corazón de los aficionados más allá de las arrancadas de Godín desde la defensa, que despertaban la nostalgia y las gargantas de los ficionados rojiblancos. Sólo la entrada de Correa, al que anularon un gol por arrancar en fuera de juego, pareció despertar al Atlético. Poco pasaba hasta que el Sevilla fue consciente de que estaba en condiciones aún de pelear por la máxima competición continental.

Marcó Sarabia entre la frialdad del estadio, pero algo se le removió al Sevilla por dentro. Caparrós ya había removido algo en el césped. Corrigió la extraña posición inicial de Gnagnon como lateral izquierdo con la entrada de Aleix Vidal, que aceleró algo el juego por ese costado. Con él, el Sevilla dejó de ser un equipo cojo, capaz sólo de producir por la derecha, por donde entraba Jesús Navas.

Tras la igualada de Sarabia, el centrocampista sevillano tuvo otra oportunidad, pero se le marchó por encima del larguero el disparo que podía haberle dado la victoria. Aleix Vidal probó las manos de Oblak poco después con el escaso premio de un córner. No cambió el resultado y al Sevilla aún le queda la esperanza remota de entrar en Champions. Para el Atlético es la segunda plaza y las lágrimas por Godín.

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