El Madrid, finalista: la Copa se decidirá en el Clásico (93-81)

Los de Laso se medirán al Barça después de deshacerse con claridad del Joventut. Ninguno de los finalistas llega muy desgastado.

Los de Laso se medirán al Barça después de deshacerse con claridad del Joventut. Ninguno de los finalistas llega muy desgastado.

El Madrid aceptó el desafío del Barça y la final más repetida en la historia de la Copa volverá a jugarse hoy (19:30, #Vamos). Los de Laso atropellaron por 31 al Movistar Estudiantes en cuartos y al Joventut lo liquidaron por 12 en la semifinal. El partido fue siempre en la misma dirección, la que marcó el equipo blanco. No necesitó una noche deslumbrante para alcanzar la final. Bastó con desactivar a Laprovittola y que el argentino acabase reventado por sus defensores y por la resaca del recital ante el Baskonia. Sin el mejor Llull, sin el mejor Rudy, sin el mejor Carroll... incluso así el Madrid fue demasiado para el Joventut, que sale más que reforzado del torneo.

Hay veces en que al Madrid sólo se le valora por la cantidad de recursos que muestra en ataque. Para disfrute de Laso, su equipo también cuenta con un amplio listado de opciones atrás. Lo demostró en cuartos de final con la defensa de Deck a Gentile. El argentino se cenó al italiano y además vivió su mejor noche mirando el aro rival. Ante el Joventut la “X” estaba puesta sobre Laprovittola después del escándalo que protagonizó el argentino ante el Baskonia. No se trató de que un jugador se centrara en su defensa. Empezó Causeur, siguió Taylor y también le persiguieron esporádicamente Campazzo y Llull. Y si Laprovittola se escapaba aparecían ahora Ayón, a veces Randolph y siempre amenazante el interminable Tavares. El primer lanzamiento del base de la Penya fue un triple que se estrelló en el aro. Nada iba a ser como la inolvidable velada de cuartos.

El Madrid volvió a mostrar ese rostro pétreo que acostumbra en las grandes noches. Muy serios en defensa y fiables, sin llegar a un nivel extraordinario, en ataque. Aunque para eso estaba Ayón. Al pívot mexicano se le está poniendo la cara de cuando ganó el MVP del torneo en La Coruña hace tres años. Anota, rebotea, pasa, ayuda y corrige los errores de los compañeros. Sus primeros once minutos en pista fueron un monumento: 8 puntos sin fallo, 4 rebotes, 2 asistencias, 3 recuperaciones. Todo lo que hizo sumó. El Madrid mandó porque lo hizo por dentro. Al descanso de Ayón le sucedió una dosis de pánico de Tavares y el partido se rompió (41-25) y nunca volvió a estar igualado de verdad.

La Penya se agarró a la semifinal porque sus tiradores recuperaron la puntería antes de marcharse a los vestuarios. Un parcial de 2-11, con Morgan y Todorovic de ejecutores, resucitó al Joventut (48-38). Un parón del Madrid incluso apretó más el partido (54-48), pero...

En 90 segundos, los de Laso volvieron a reinstaurar el orden con un parcial de 8-0 en el que el protagonista fue Deck. Uno de los secundarios de la plantilla es otro de los jugadores que menos errores comete. Anotó un triple, regaló una asistencia a Ayón y el Madrid volvió a poner tierra de por medio cuando los verdinegros creían haberse reenganchado a la semifinal. Con Laprovittola cometiendo casi tantas faltas (4) como puntos anotó en los momentos importantes y visiblemente agotado, el Madrid se tomó el último cuarto con calma pensando en el clásico.

93. Real Madrid (26+22+23+22): Campazzo (16), Causeur (2), Deck (11), Randolph (15) y Ayón (16) -quinteto titular- Llull (8), Taylor (8), Reyes (5), Carroll (5), Tavares (4) y Rudy (3).

81. Divina Seguros Joventut (18+20+14+29): Laprovittola (14), López-Arostegui (4), Ventura (12), Harangody (13) y Todorovic (14) -quinteto titular- Morgan (20), Nogués (0), Mathias (0), Delía (0) y Dimitrijevic (4).

Árbitros: Hierrezuelo, Trujillo y Calatrava. Sin eliminados.

Incidencias: 13.150 espectadores en el WiZink Center. Partido correspondiente a la segunda semifinal de la Copa del Rey.