Pau y sus chicos tocan el cielo

España supera a Francia (80-75) con una remontada que culmina en la prórroga con un gigantesco Gasol. La Selección se clasifica para los Juegos y jugará la final del Eurobasket. «Queremos el oro», dice Pau.

España supera a Francia con una remontada que culmina en la prórroga con un gigantesco Gasol. La Selección se clasifica para los Juegos y jugará la final del Eurobasket. «Queremos el oro», dice Pau.

Gasol y los suyos lo volvieron a hacer una vez más. Y ya son tantas y tantas veces... A Pau y su generación no sabremos todo lo que les debemos hasta que no culminen en Río una trayectoria de ensueño. Porque sí, España ya ha logrado el pasaporte para los Juegos Olímpicos. El objetivo con el que llegaba el grupo al Eurobasket se ha conseguido a lo grande, en el mejor escenario posible y ante el rival más complicado, la Francia de Tony Parker. España disputará la final del Eurobasket después del partido con el que llevaba soñando esta Selección desde hace más de un año. En Francia, ante el bloque que más problemas había provocado a los nuestros en los últimos años, con 27.000 galos entonando la Marsellesa, después de la debacle mundialista y cuando el equipo, en palabras de su líder, Pau Gasol, contaba con menos talento que en anteriores torneos. El que ha escrito el guión de este campeonato para España es un genio. Porque a todo eso hay que añadirle una prórroga en la que Gasol, el «Chacho», Rudy, Llull... el equipo entero se encargó de lograr otra victoria de leyenda.

A Francia la mantuvieron en pie antes del descanso la exuberancia física, que se plasmó en el dominio del rebote ofensivo, tres canastas que llegaron cuando ya sonaba la bocina de posesión y la falta de puntería exterior de España. Tres detalles lo bastante importantes como para manejar el marcador, pero estar lejos de sentirse cómoda. Era lo que quería España. Se trataba de aguantar cada una de las acometidas de los galos y que el partido no se rompiera. Y no lo hizo. Francia arrancó a toda pastilla (13-6, min 6), pero la defensa española pronto se ajustó. Que la cosa funcionaba lo demuestra cómo se detuvo a Parker. Llull logró tener controlado al base hasta bien entrado el segundo cuarto. De dar respuesta en el otro lado de la cancha primero se encargó Gasol y luego encontró la ayuda del «Chacho» y de Rudy. Con un triple del alero (31-32), España dejó claro que tenía ganas de guerra, pero en el tercer cuarto se dejó un frente abierto: el rebote ofensivo.

La defensa no fue mala. Se trabajó con intensidad buena parte de los ataques, pero el equipo no fue capaz de dominar los rechaces debajo de su canasta. En cada ataque, Francia disponía al menos de dos posesiones para mirar el aro. Eso suponía que los galos al final del tercer cuarto habían contado con diez tiros más que España. Una barbaridad. Aprovechando la mitad o menos se encontraba explicación al nuevo tirón de Francia (56-48, min. 30). Además, Pau se había quedado solo. Ése era otro de los grandes peligros. La única solución en ataque era buscarle a él y gracias a sus permanentes visitas a la línea de tiros libres, la Selección seguía en la pelea entrado en el último cuarto, aunque Francia ya había iniciado el despegue (51-40, min 29). Restaba por ver hasta dónde era capaz de resistir España. Lo mejor estaba por venir. Sin Pau, el equipo se agarró al partido porque atrás se empezó a funcionar como ya ha sucedido en otros momentos del campeonato. A Francia se le acabaron las pocas ideas que le habían permitido dominar. Y quedaba la explosión de Pau. Apareció a falta de 6:36 y su presencia fue devastadora para los franceses. Cargó de faltas a los hombres grandes, marcó el ritmo en defensa y empezó a sumar puntos sin descanso. Desde la línea de los tiros libres y desde dentro de la zona llevó a España al lugar en el que quería estar desde el principio (61-62, min 37). Con la ayuda del «Chacho», España pudo cerrar el partido, pero un triple de Batum llamó a la resistencia. En la prórroga, la Roja ofreció la enésima muestra de su instinto competitivo. Fue a remolque, pero aparecieron todos. Un tapón de Rudy a Parker, las ayudas constantes de Reyes... Y Pau otra vez. Sumó ocho puntos más para alcanzar los 40. Él y sus chicos dejaron a España en Río y otra vez a las puertas del cielo.