Guantazo para empezar

El Madrid fue humillado en el arranque de la eliminatoria por el Panathinaikos. Los griegos mandaban 20-0 a los cinco minutos.

El Madrid fue humillado en el arranque de la eliminatoria por el Panathinaikos. Los griegos mandaban 20-0 a los cinco minutos.

Si en los cuartos de final de la Euroliga y en uno de los pabellones más calientes de Europa apareces con las legañas de la siesta suceden cosas como las que vivió el Madrid en los primeros cinco minutos de la serie ante el Panathinaikos. No se había consumido la mitad del primer cuarto y en el marcador figuraba un estruendoso 20-0 para los griegos. Fue una sucesión de bofetadas que comenzaron con dos pérdidas de balón en los primeros 19 segundos. En el primer ataque del Madrid, Randolph olvidó que hay rivales que defienden, que ayudan, que atrás son capaces de comerse el mundo como los de verde ayer. En el primer saque de fondo, después de la primera bandeja de Calathes, el mismo Randolph regaló el balón a James para que anotase un triple. Como si el equipo de Xavi Pascual necesitara que sus dos mejores jugadores se enchufasen al partido cuanto antes. Porque ésa fue la diferencia entre el Panathinaikos y el Madrid: unos aparecieron enchufados y los otros fueron un pelele que no paró de recibir guantazos en cinco minutos inolvidables.

El Panathinaikos ha afrontado la eliminatoria con el colmillo muy afilado. Es una de las claves para que el Madrid lo pase mal: mucho físico. Otra es el peso que tengan en los partidos Calathes y James. Y ayer tuvieron mucho no, muchísimo, demasiado. El Panathinaikos se aplicó en defensa como si la serie entera se resolviera en un solo partido. Cada defensa de los griegos era un terremoto para el ataque del Madrid y todo el equipo quedaba conmocionado. Una vez, otra, otra más. Y en la grada la fiesta era como las de antes. Si no había una pérdida del Madrid, había un lanzamiento que no tocaba el aro y así se sucedieron los siete primeros ataques del equipo blanco. Además, en menos de cinco minutos habían cometido siete pérdidas y el Panathinaikos lo aprovechó hasta dispararse a un histórico 20-0.

Laso trató de resetear el equipo moviendo el banquillo. Doncic había sido incapaz de poner orden, se había visto desbordado y fue devorado por la defensa del Panathinaikos y por el ambiente. Fue una de las peores noches del base esloveno en Europa. Calathes y James fueron una pesadilla y no paró de recibir recados de la defensa del PAO. Y es que en los griegos no sólo trabajaban los cinco jugadores que estaban en pista. La grada también jugó. Lo peor para el Madrid es que no condicionó en ningún momento el arbitraje. El revolcón no veía por ahí, venía por todo lo que estaba pasando en la pista y alrededores.

Dos de las estadísticas que más tienen que ver con el deseo, el rebote y los tapones, fueron dominadas con autoridad por el Panathinaikos. Un ejemplo: en un contraataque que intentó culminar Carroll, cuatro jugadores del Panathinaikos hicieron un balance defensivo intachable. La jugada se resolvió con un tapón y lo que podía haber sido el comienzo de la remontada (26-17) se quedó en el intento.

En el Madrid hubo demasiados jugadores que se comportaron como si fueran recién llegados a la Euroliga. No se salvó nadie. De Randolph a Taylor, de Doncic a Reyes... Y el dominio del juego que tuvieron las dos piezas claves de los griegos, Calathes y James, hizo añorar todavía más a los ausentes Campazzo y Llull. Los dos jugadores que actúan en la posición de las dos bajas fueron la punta de lanza de los locales. El base monopolizó el partido con autoridad: 11 puntos, 16 asistencias y 6 rebotes. El ex del Baskonia fue una tortura para sus defensores con 24 puntos, 8 rebotes y 3 asistencias. Por suerte para el Madrid, mañana se juega el segundo capítulo en el mismo escenario.